7 nov. 2010

Retiro Involuntario (Inutilidad la razón)

Catherine Deneuve en "The Hunger"
Llevo una buena temporada comiendome los mocos, es decir, intentando cosas sin concretar una sola. La amena compañía de la única dama con la que puedo ser "sincero" se ha disipado absolutamente en mensajes de negativas y silencio. 
 
Todas mis salidas han sido canceladas por una razón u otra e incluso he tenido que negar invitaciones por razones fuera de mi control, porque tenía algún terrible deber o para hacer menos terrible el paisaje donde hábito. 
 
Ya los museos me saben a menesterosidad, el leer, aún con su maravillosa reciprocidad para con mis fantasías se siente hueco, la música ya también es deber, no placer. La compañía, un juego de sombras chinas, una historia predeterminada en un teatro. Ya sólo busco experiencias que tal vez le den un toque más interesante a las pesadillas de cada noche. Eso y nada más.
 
Escribo, escribo, escribo, decenas de cuartillas de los últimos veinte días, todo tan estúpido y simple, vacío también. En arranques de desesperación mando mensajes esperando alguien pueda acompañarme, evitar que me quede conmigo mismo. Todas negativas. Sé que el universo no está a mi disposición, pero me entristece tanto el no poder pensar en alguien con quien pudiera inclinarme en su hombro.
 
La otra noche con un terrible dolor en la rodilla resentida aún al parecer por ese auto que me golpeó a principios de octubre, pensaba en como hacía antes para evitar el frío, y me acorde que era en el abrazo de Natalia. Hace año y medio de eso, por supuesto que se resiente esa falta. Pero entonces traté de recordar el como se sentía sostener su mano, y no logre acordarme, no lo logro aún. Eso me hizo llorar como no me había pasado jamás (y miren que soy un bebito llorón), al momento lo sigue haciendo.
 
Es eso, la vida jamás se sintió tan fuera de control y estática, mi "querer"" se transformó en "deber". Siento mis actos tan muertos como yo. A pesar de que los quiero mucho a todos ustedes lectores, no siento que pueda acercarme a ninguno de vosotros. Por eso ya no creo que vean nada nuevo por aquí en un rato, por haberme hecho un limbo con todo lo que tenía y estimaba.
 
Antes de dormir he escuchado un score para el Dracula de Lugosi, escrito por Philip Glass e interpretado por Kronos Quartet. En esa música encuentro donde yace mi alma ahora. Es mejor que escuchar una canción que me traiga otra memoria. Salvenme de mí.