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Un amor y tarde en el colegio nacional Parte 2

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LINK A LA PRIMERA PARTE Pasaron charlas, sobre dinosaurios, pinzones, tortugas y su carrera evolutiva contra las plantas, por ver quien crecìa màs, hasta que le tocò su turno a ella. La presentaron como la doctora Irina Podgorny, nacida de la Argentina en el sesenta y tres, llegada de la Universidad de la Plata. Delgada y con sus hombros descubiertos, dejando ver su largo cuello y un peinado que residiò en su cabeza seguramente desde finales de los setenta, labios carmesì y una mirada azul, tìmida y cansada. Hablo nuevamente de aves, de los famosos pinzones de Darwin, un poco apabullada por el ambiente de madrugada que representaban las once de la mañana. Llego la tarde y en un infinito acto de piedad, el antiguo colegio ofreciò comida, cafè y bebidas para la audiencia que planeaba quedarse. A la sombra de un pilar agitando en un vaso de unicel una bebida que despedìa vapor, la doctora hundia su mirada y una mueca de triste satisfacciòn en el remolino que el...

Un amor y tarde en el colegio nacional Parte 1

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¿Cómo se construye, se vive y se olvida? ¿En un encuentro, en un comentario de café a alguien que no conoces? Melancolía del sabor a manzana dulce las mañanas soleadas de otoño, antojandose helada a la sombra y otros gustos reptando en las encías, de sangre, soledad y saliva agría por mucho tiempo sin bocado. Viajando por entrañas de acero, de hocico imperecedero, la ciudad subterránea, leyendo historias de imperios y preconciencias imposibles. Un quejido apagado me desprende de los confines metálicos y artificiales, de cielos perfectos. Un murmullo tímido que deseaba escapar y ahogarse, el reproche de gritar algo que se esconde en manos y sillas solitarias, una mujer llorando en el asiento de enfrente, sosteniendo sus anteojos para hacer mimetismo de estornudo u otra incomodidad represalia por las noches secas, congelantes con la ventana abierta. Una mueca la traiciona, quiere arrodillarse y chillar todas las injusticias, tapa con dedos largos, blancos y pecosos una faz ahora roja, c...