Un amor y tarde en el colegio nacional Parte 2
LINK A LA PRIMERA PARTE Pasaron charlas, sobre dinosaurios, pinzones, tortugas y su carrera evolutiva contra las plantas, por ver quien crecìa màs, hasta que le tocò su turno a ella. La presentaron como la doctora Irina Podgorny, nacida de la Argentina en el sesenta y tres, llegada de la Universidad de la Plata. Delgada y con sus hombros descubiertos, dejando ver su largo cuello y un peinado que residiò en su cabeza seguramente desde finales de los setenta, labios carmesì y una mirada azul, tìmida y cansada. Hablo nuevamente de aves, de los famosos pinzones de Darwin, un poco apabullada por el ambiente de madrugada que representaban las once de la mañana. Llego la tarde y en un infinito acto de piedad, el antiguo colegio ofreciò comida, cafè y bebidas para la audiencia que planeaba quedarse. A la sombra de un pilar agitando en un vaso de unicel una bebida que despedìa vapor, la doctora hundia su mirada y una mueca de triste satisfacciòn en el remolino que el...