Me asustan los espejos, no por lo que reflejan, evidentemente no a pesar de lo que muchos piensen, sino que a veces es difícil tolerar lo que vemos en ellos, observamos y nos encontramos con esa persona que se supone es nosotros, muchas veces parece más bien ser un enemigo en constante burla, o una amistad que en su mirada no te puede brindar ayuda, a veces es solamente alguien de quien nos podemos burlar. Yo le temo mucho a los espejos, por que los espejos ven desde el otro lado, esas personas esperando a que nos alejemos para que no podamos observar lo que hacen, tambíen podría ser que los espejos absorvierán algo de nosotros, que lo robarán y se lo llevarán a esos alter egos que viven en un universo del grosor de una placa de plata, y que con cada mirada se hicierán más fuertes, siempre haciendonos envejecer con su acto vampírico, las fotos también les temía, pero ahora que son digitales no me importa, ya que no tengo que afrontar ese pequeño cuadro de 35mm de plata que era nada más...