Paseo del Pedregal
Caminando nada más, se obligaba a pasear por los muros negros y las casas de arquítecto, para pasar por su casa, para mirar ls rejas empolvadas y escuchar el ládrido de los perros. Con la cabeza girando buscaba la calle de "Cascada" y el mate terroso del viejo Renault. Cruzaba por "Agua" cuando apareciendo por la empinada encontro en dirección contraria a la defensa plástica portadora de las iniciales en las placas V, E, S. Las tres letras habían hecho incápie en su memoria, demasiados autos iguales, tantos sedanes oscuros que se sentían como pasos en la casa al cruzar el pavimento, en cada semáforo, en todos los estacionamientos. Asustado y con vuelcos en el diafrágma, baja la cabeza avergonzado. El dintel de sus ojos alcanzan a capturar la figura amarilla en sol y de rosa la flor que cuelga en el retrovisor. El motor desacelera, su dirección se curva ligeramente a la banqueta, no hay freno, una camioneta gris se interpone en el bandazo último para que se encontrar...