He andado leyendo Rayuela
Al fin después de años ando leyendo Rayuela; Sobre ríos metafísicos de lágrimas y búsquedas de objetos en el bolsillo, de poetas enfermos y afrancesados, de monstruos gráciles que perifollan la palabra salivándola bien y ejercicios literarios despreciados por el autor y toda su melcocha derramada en el sentido de una oración, no trata de nada, sólo de un hombre como en toda épica, y sobre una mujer (como en todo drama), tal vez dos (Tal vez 2), pero que en realidad por ser mujeres en la vida del hombre es injustamente propio catalogarlas sobre la misma columna de mujer, sobre café ésto, sobre café el otro y el cebado de mate como masturbación. “Toda una generación reflejada en una novela” Y a la porra con las generalizaciones, todos reflejados, todos ahí, un espejo de setecientas páginas adornado de notas sobre intelectuales y los terrores de la calle para no afrontar los propios y la presencia de la mujer mejor (dos vocales de diferencia) acompañada del Sena mientras auna sus berridos...