18 abr. 2008

MIke Mignola, obra infernal y sus derivados 1


El post original pensaba basarse simplemente en el elemento conocido como Hellboy, la obra más popular de MIke Mignola, pero después de leer todo lo que hay alrededor de los conceptos encerrado en hellboy, como lo es The Amazing Screw in the head y BPRD, no me queda más que encerrar toda esa obra en estas palabras.

Primero lo Primero: El origen de la obra de Mignola; Brevedad de la ficción


Durante la primera mitad del siglo veinte e inclusive hasta bien entrados los sesenta, la narrativa de ficción en sus divisiones de ciencia ficción, ficción especulativa (La ficción especulativa es un termino maravilloso articulado por MIchael Moorcock, el cual separa la ciencia ficción futurista de naves espaciales, a el uso de un elemento científico en algún momento y su explotación como recurso narrativo, los cuales abarcaban desde cavernicolas hasta ciencia en un contexto no moderno), terror y fantasía yacía encallada no sólo con los supuestos industriales y victorianos de la ciencia y cultura occidental así como por supuesto la siempre fuerte presencia de la opinión y situación política general o al menos así era dentro del mundo globalizado para 1920, sino que ante la presencia de una constante amenaza oriental representada por los rusos y alemanes, depresiones y detrimento en los países de habla inglesa y francesa en aquellos entonces cunas culturales hacía este tipo de narración, la ficción no tenía más remedio que centrarse en historias que exaltaran el mito patriótico y de defensa monocultural, y así se mantiene claramente hasta el final de la segunda guerra mundial.

Posterior a la segunda guerra mundial, la ficción tiene una necesidad de lo más urgente de convertirse en un medio para los temores y nueva era que se presentaba, con la promesa y los terrores nucleares, con las posibilidades de abarcar las fronteras más allá del espacio con una perspectiva que trascendía a los hombrecitos verdes y que incluía un concepto de cultura como tal así como de ciencia evolutiva, los héroes necesitaban ser humanos en un mundo cambiante y de conocimiento, y las historias necesitaban retomar la mítica del humano profundo, por que para el entretenimiento existían los westerns y toda publicación policial; En un mundo donde todo estaba explorado, el espacio era el límite y el mundo avanzaba con temblorosos t temerosos pasos pero al unisono, se necesitaba conjuntar eso junto con el siempre necesario retorno a la esencia de la narrativa posterior a una época marcada del mundo.

Conesto es así que en las Europas y americas surgen todo tipo de literatura de ficción que encerraba monstruos nucleares, científicos locos remembrando a Josef Menguele, y nuevos héroes patrióticos para una nueva era. Pero también surgen historias que cubrían las necesidades de profundización, en Europa el Arzac de Moebius, los conceptos de Luis Royo, el erotismo de Milo Manara, y con más fuerza que nunca el Tin-Tin de Hergé y Bob de Moor. En el aspecto angloparlante con John W. Campbell y sus escritores de revistas como amazing y austanding como lo fueron Lester del Rey, Ray Bradbury, Harlan Ellison, Robert Silverberg, Samuel Delany, Michael Moorcock. Eso a mitad de siglo XX, lo cual explotaba la vena de una nueva creatividad, y lo que le siguió fue colosal: Phillip K. Dick, Isaac Asimov, Tanith Lee, Julie Bell, Richard Bachman, Ursula Leguin, e incluso es importante dentro de esta mitología de lo nuevo la obra de Stan Lee y Jack Kirby con Fantastic Four, The HUlk, X-Men y Spiderman. Todo reciente y aún con la sensación de esa guerra mundial, profundo, esquemático y que presentaba un reto a la imaginación y a la capacidad de pensamiento, eso por sólo mencionar algo.

Pero había una necesidad más y un espacio aún negro, algo intermedio y consumible entre las péliculas de John Wayne, las apariciones dominicales de Dick Tracy, las aventuras de Tin-tin, la profundidad del Arzac y los personajes de Peaunuts, algo con el sabor de western y thriller policíaco, pero con elementos de lo nuevo, de lo oscuro, de la ciencia extraña, de lo triste, con un poco de bauhaus, y es ahí donde surge con el mismo medio político la narrativa PULP.

El Pulp cubre esa necesidad de semicultura, de intermedios ficticios con historias de científicos locos, pero con motivos y trasfondo, de los policías heroicos pero oscuros en sus actos y motivos, de violencia genralizada sin racismo o referencia étnica, de la guerra, pero lo que hay detrás de ella en las personas que la viven y la controlan, no sólo solados salvando al mundo de una amenaza comunista, historias sobre sexo, pobreza; La realidad contrastada con la ficción negra, sin sentido, pero aún así reflexiva y cruda para todo público con más de dos dedos de frente y amor por lo vano.

Con eso hacía el último tercio del siglo veinte se explotan tales recursos llevando al extremo algunos casos, y los exponentes y buscadores de la nueva ficción surgen por todos lados; Massimiliano Frezzato, Ciruelo Cabral, Simon Bisley, Frank Miller, Alan Moore, Garth Ennis, Warren Ellis, Geof Darrow, Alfred Bester, Iain Banks, Ian Watson, Brian Azzarello y un extenso etc. Pero un elemento es muy olvidado dentro de semejante explosión de talentos a la ficción, y es el género del terror, que con los monstruos gigantes, los asesinos múltiples psicópatas, y el gore, se había extraviado en un mar de exageraciones y ninguna de sus figuras arquetipicas se mantenía como un símbolo de horror y romance. Ya no había una criatura que pudiera inferir terror primigenio sino era la base religiosa a la desacración de lo casí siempre intocable
como el nacimiento y la adoración a los dioses occidentales tan instaurados y seguros en sus sillas de plata y cristal; De ahí que series como "la profecia", "El bebe de rosemary" de Ira Levin, "El exorcista " de William P. Bleaty sólo podían rememorar el sentimiento de lo que habían logrado los autores de la Arkham House como Clark Ashton Smith, Robert E. Howard y por supuesto el glorioso Howard Phillip Lovecraft. Las obras de Stephen King y Clive Barker a pesar de intentarlo no logran ese recurso.

Es así como en 1996 Mike Mignola retoma los conceptos lovcraftianos, la narración pulp y una ficción especulativa moderna pero encaminada a ciencias victorianas y conceptos de mitad de siglo y crea Hellboy.


FIN DE PARTE 1