27 ene. 2010

Vivir De Adornos



¿Podría yo vivir de adornos y flores? ¿Aún si todo se lo lleva el viento y tus ojos no vuelvo a ver?, sí, podría.

¿A qué esperanza me atengo por el tiempo que paso solo conmigo? A la de asirme desesperado por desgranada aventura que el tiempo deje volverte saber

Mis pieles se corresponden a una sola y diferente que no conoces, mas parte de las mismas. Si en tu interés estuviera el que aceptaras mi holocausto.

Yo de ti, temor no guardo ya. A toda duda he podido abandonar y de todo mal sabor, hacerlo pasado. Encuentra perdón y oídos a mi tacto y es tuyo. Todo lo que puede ser aún está aquí.

Di que sí para de las flores, los colores y terso del pétalo intente darle a tu vida.

Di que no, entonces cada muchas lunas un simple mensaje de enamorado te llegara, queriendo saber, si eres felíz.

No digas nada, entonces seguiré una vida de adornos y flores, yo podría vivir de ella.

Una flor, meter el pie en la corriente, quiero hundirme en ella. Cuentame tú linda si puedo nadar, si no me voy a ahogar, o señalame, que las distancias son infranqueables, que debería contemplar cualquier otro horizonte, que intente lo imposible y trate vivir sin pensar en ti.

Ya no tengo miedo de ser verdadero, todo y uno, pero te quiero y no apruebo el que las cenizas te quemen, Abre la puerta un poco y comándame, si he desaparecer en la niebla, si he de esperarte en el jardín.

No digas nada, si ese es tu deseo, yo puedo vivir de flores.

26 ene. 2010

Falacia al Corazón no Correspondido


De todo horror, contemplando el vacío de un corazón, la imagen de la terrible oscuridad ejerce su peso sobre mí. Más el corazón lleno, fulgurante y dispuesto que no s correspondido, la misma alma hiede terror, es terror.

Sus consecuencias aún supuestas generan el odio propio y el perdón de la causal, no del todo reciproca.

¿Quién tuviera la sutileza de hacer arte? Pues arte es aquello que debe decirse y se expresa con una única herramienta, y aquel que es poeta, con palabras dice amor, aquel que es pintor, el mundo entero con lo sublime que sea el tiempo, el espacio y sentimiento, en un marco de madera puede colgarlo en su casa. Entiéndase que no carecemos de la voluntad, técnica y conocimiento, nuestro mismo ser es arte del cosmos (como orden) y lo divino, mas el acceso, a cuantos nos está vedado.

¿Quién tuviera la sutileza de hacer arte? Y que el entendimiento de los demás pudiera partir de un solitario acto proveniente de nosotros. Tan fútil y abrasivo que es el deseo, que por él mismo sólo deseo es. La unidad mínima, máxima y propia de sí mismo. ¿Semejante pieza es arte por ser ella o por ser lenguaje y herramienta del ser que somos?

Que fino e inconmensurable bagaje de horror el corazón no correspondido, que con todo y la certeza de ser conspicuo se atiene a los eslabones de nuestra ignorancia y maldad pretérita.

También s horror cósmico, escapa y sobrepasa nuestras manos aunque ellas en metro nómico ejercicio inconsciente lo construyeran, escapa al perdón y comprensión del objeto causal, el ser móvil y la obra misma que sólo es sin necesitar comprenderse.

Una relación común y particular para los individuos, para los que son un ser y no los demás. Su colectivo de horrores entre individuos se llama amistad, la cura y desvanecimiento mutuo como candil ante la noche se llama amor.

Es un horror autosustentable, un sistema cerrado, en sí mismo puede mantenerse constante, no hay forma de perpetrarlo o dividirlo, sólo se puede, con las armas del entendimiento, describirlo.

Existe y es en todas sus partes que son por lo tanto una, sus fenómenos reconocibles, conciencia humana que se puede hacer de ellos porque el ser necesita aprehender, abstraer e intuir sobre su propia verdad y esencia para ser y si las cosas son, al conocerlas se vuelven-fueron-serán nosotros. Somos el horror.

Pero de una cura he hablado, de un olvido atemporal e inconsecuente de la metamorfosis del horror a lo divino, el cambiar algo que es a algo que Sea, de misma forma cósmico, único, común, particular, sistema cerrado de auto sustentabilidad infinita, dependiente de un segundo horror, sí, pero en unidad.

De ahí que se suponga la naturaleza de las cosas dual, que el dos aparentes antagónicos conformen un único diferente a sus partes y propio, sin dejar de ser sus partes. Acaso la formalidad de la abstracción argumentada repetible lo ejemplifique con los fenómenos observables de la división de la unidad fenomenológica que llamamos energía.

Así el horror que nos atiene es sólo una particularidad de lo que supondríamos la esencia del ser en sí del amor y si uniéramos dos horrores, veríamos de la misma forma abstraible de la naturaleza del imán, que juntos son necesariamente amor, mas el individuo que es en sí mismo, también s una particularidad de la esencia en ser de sí misma de todas las cosas (cosmos como totalidad), la naturaleza de lo Divino. Siendo que el horror es al amor, como el individuo a lo Divino, una particularidad propia en sí misma, hacía un ser y una unidad.

Por eso, es propio de la unidad ser sí misma, indivisible, formada de abstracciones que podrían suponerse partes que la conforman. El Ser omnipoderoso, que es todo, sí mismo y nada más.

¿Quién tuviera la sutileza de hacer arte? Y decir lo que es algo con una sola herramienta ¿Quiénes pudieran del horror sobrepasar su naturaleza de horror y solo ser amor, solo ser felicidad?

Un Cuarto y un Jardín



La dulce caricia se transformo en el último adiós, cuando las barreras se han desvanecido y la brisa anunciaba un mundo de fresco mar nos decimos adiós sin pensarlo. Nos alejamos de lo que amamos para castigarnos con la terrible soledad. Tontos y aterrados nos ensimismamos. Tras las rejas vemos el ave, en la habitación imaginamos el cielo, con la puerta cerrada ansiamos el polen al otro lado de la ventana.

En días el ave se para en los barrotes, canta y nos transforma en música, en días el olor de dulces y pan se cola bajo la puerta despertando el hambre, tentando nuestras bocas secas.

Y es un día que el ave no regresa, los olores son sólo los propios y todas las flores mueren. Entonces salimos y nos preguntamos a donde se han ido, el porque nuestro jardín abandonaron ahora que estábamos listos.

Solo tierra y ceniza a nuestros pies, solo tierra y ceniza en nuestras bocas; El ave desapareció con nuestra voz, las rosas murieron de sed. La lluvia, el sol y el aire se han quedado en nosotros. La lluvia apagara el sol, el aire se llevara los restos. Sólo como tierra y ceniza quedaremos, porque ya nada vuela sobre nosotros, ya nada crece en nosotros.

Del cuarto quedaran únicamente las paredes, la oxidada puerta de acero y esa ventana con barrotes, todo lo que nosotros construimos.

Buscando a quien querer



Siempre he tenido un terror hacía el mar, digo siempre porque es hasta donde mi memoria y por lo mismo, el tiempo hasta donde me pude existir lleva a una tarde de infancia y mejores motivos cuando el océano me reclamaba, una ola de la cual no pude levantarme, de la que sabía no escaparía, el miedo duró un instante, la certeza lo sobrepasó, de que el final de mi cuerpo quemado por correr en las arenas con el astro sol y una isla en el horizonte. “Así termina, aquí me voy” La ingravidez oscura exigiendo que desapareciera. Un instante después el azul filtrado por aguas volvía a cubrirme, respiraba y volvía a sentir los raspones de sal en las rodillas. No le di importancia, volví a correr y a ennegrecer mis muslos, mi cuello, mi cara, desde entonces, desde siempre, me aterra el mar.

Hubo, claro, una última ocasión, en una playa oscura bordeada de niebla gris y cálida en el golfo, en una reserva para la vida marina y la selva que entreabría sus ramas al mangle, que se apareció l ser marino más grande que hubiera presenciado frente a mi rostro en todos los años invadiendo con curiosidad lugar que pasara yo; Más ancho que mi tronco, de un blanco esqueleto y bordes del más brillante cobalto, ahí, en la orilla, dejándose acariciar por la fina corriente. Tan enorme, monstruoso y digno en el primer paso del viaje maravilloso que es hundirse en las aguas ¿Qué haría yo una vez advertido, alejándome del suelo y flotando en el verdor espumoso donde no pudiera ver ni tocar nada a mi alrededor, sin rosar siquiera las volutas que como humo acarician los pies al caminar sobre el fondo del mar?

Tan infinito, lejano, inalcanzable y no hecho para mí. Lo tenía ahí y hasta el final del mundo. Ya no lo puedo ver, concentrarse en las nubes, en el astro sea Selena, sea Helios, sean las estrellas, pero no en ese invitante suelo cambiante de secretos.

Con todo, a un solo paso, el más humilde de sus guardianes saturaba mi imaginación, de pensar que podría haber más allá ¿Cómo podría sumergirme en el mar? Sin temblar, sin suponer lo peor en l mínimo roce de algo que no fuera viento y marea ¿Cómo?

¿Qué hacer frente al mar, quien pudiera llamarse su conocedor, cómo afrontarlo sabiendo tan poco. Donde ninguna capacidad humana sirve sino es para flotar un momento, tomar un suspiro y evitar ahogarse, encararlo sin miedo? Porque lo conozco, su calor, el hielo que inyecta de las piernas al cuello y corona con incertidumbre, su delicioso ambiente y aroma, lo efímero de la felicidad y toda construcción a sus puertas.

Tengo todo mi falso valor, todo mi deseo, pero aún así, no puedo enfrentar el mar.

25 ene. 2010

Paisaje I - II - III



Puente Japónes
Monet
1900


-Paisaje I

Es con los pies a la presente escalinata de la flor de tus deseos que observo nuestro amor cariño como paisaje.

De mañana a noche la luz juega con sus sombras. No hay árbol perenne, todas sus hojas cambian y mudan ¿A dónde van las hojas cuando no las vemos amor mío?

La tierra se seca, se nutre y alimenta nuevamente, los ríos se separan, a veces se secan, mas el gran flujo se mantiene indemne, las piedras y lindes testigos de su tacto.

Yace la flor y simiente a veces durmiente, en otras estallando de color, la vida de lo que somos, tierra bruñida y el oro del trigo a los aliseos se recuesta.

Todo es inmóvil, los cambios, poco a poco perecederos. EL invierno llega, la primavera llega. El otoño del que nacimos nos recuerda esto.

Que es nuestro amor sino paisaje del que todas las cosas buenas son habitantes.

No perseguimos ni ambicionamos, es nuestro querer la vida misma, del cielo más brillante, del sencillo puñado de hierba.

No te desprendas vida mía, que el paisaje no cambia, sólo el quehacer de sus colores.

La vida es misma y todo en ella es el paisaje, los frutos de sus verdes valles, el amargo de sus semillas pasadas.

Contemplo el paisaje amada mía, que tal es nuestro cariño.





Puente Japónes
Monet
1908


-Paisaje II


Me dice el invisible viento que no deje de llamar tu nombre, de la encantada noche al sobrio día. Que forje de tus últimas caricias la fuerza por la que suspires, desdeñe tus dudas y las ilumine con actos.

¿No es la tierra cuna del vendaval y la veraniega lisonja?

Que nuestro cariño creció de otras lecciones ajenas al insurto miedo.

Toma lo que tengo, que no es obra maligna, conmuévete de la voluntad. Has de tu luna inspiración para nosotros y no solitaria zozobra.

Es verdad que valiente me arraigo al no defender otro que lo no mío, mi amor, todo tuyo. Que ya no cargo pesares y me he entregado a de todas las causas, la más injusta, de por ti ser correspondido.

No espero de ti respuesta alguna, como el fraile no espera de Dios ninguna riqueza, ya que tu amor es infinito y su gracia el invaluable obsequio de contemplarlo y Con fe saberlo verdadero.

Me dicen los pastizales que construya una atalaya, donde el perdón se resguarde y sea refugio, donde la enseñanza sea que una vez iniciadas las cosas no se acaban, que de la fragua nace lo que tiene matices, pero el acero, acero es sea dintel o guadaña, su naturaleza es ser acero y la del amor ser amor y maleables son ambos en las manos del artesano para transformarlas en belleza benigna.

Me grita la sangre que derrota no acepte, que la sed no abandone sin saciar, que al hambre alimento no prohíba, que en falta a esto puedo perder la vida. Que no crea en los granos caídos, en los que caen, que todo reloj victimado del olvido y del mar contemple sus playas con espíritu libre y de aventura.

Que aquel barco con tu nombre desconozca puerto y por siempre todos los ríos naveguen. Con la frente alta aún en enfrenta contra la tormenta perfecta. De mi rostro jamás enjuagar tu agua, de tus besos aún siendo estrellas conocerlos todos.

De las rocas en el desierto usar su sombra para con ahínco caminar los senderos.

Por que poseo el móvil irracional y secreto, de tu cario hacer estandarte y jamás descansar hasta alcanzar ese hogar.

Desprecio y reduzco tus dudas, tus temores que no opongan traba. Mi fe en tu amor plenamente me mueve.

Me susurra el paisaje, que el amor, amor es y que en eso está mi conquista.




Puente Japónes
Monet
1918


-Paisaje III

Ahora que es el atardecer, dime tú, belleza ¿Qué es el cubrir mi cielo de tonos cálidos y arroparme con la noche?

Ahora que es invierno, dime tú, hermosa ¿Qué es la caricia fresca y el diamante en las farolas?

Tú, mujer de las estaciones has de saber como las aves sueñan en tu seno, del arrullo de las fuentes y el amor entre lo que es joven. Dime tú, con el lenguaje de todas las flores ¿Es el perfume un regalo o lo que representan las propias flores? ¿Es el botón la ilusión del fruto, o la alondra comandante de las lluvias?

Ahora que eres primavera, cuéntame de todas las gotas del rocío, de las templadas nieblas y el ritmo de los lagos. Dime que es del fuego en las nubes cuando el sol se oculta, del abrazo de tus besos y tus ojos avellana.

Ahora que el mundo es música muéstrame tu canto.

Enséñame como de tus manos se decanta la vida, como de tu baile la luz nace.

Muéstrame en detalle el sabor de todos los cerezos, dame el ejemplo sonrisa mía, de los amaneceres sin sueño.

Ahora que eres vida has de saber tú sobre la felicidad que adorna nuestros días. Flota en los campos y muéstrame todos los colores del paisaje.

Ahora que eres amor, dime tú, belleza ¿Qué es el cubrir mi cielo con tonos cálidos y arroparme con la noche?

23 ene. 2010

Firewalk With Me

ANTES DE LEER, DENLE PLAY








Diane, son las quince con seis. Al fin pasó, ayer soñé el sueño de "Twin Peaks".

Condenación, que el enano baila bien.

Ahora sí estoy perdiendo toda proporción, la locura me acecha, las imagenes de que el tiempo no tiene memoria de sí mismo, sólo la posibilidad de la causal y la consecuencia. Que es en el ser, ser y no es en el ser no ser.

Que el rayo cae dos veces y mi maldad es infinita por mi pasado.

Me hablan los paisajes, los cielos tienen rostros.

Me la pasó llorando hasta cerca del amanecer para dormir agotado.

Me duele el brazo izquierdo por dejarme golpear por la nieve, por querer que la nieve me sostuviera.

Que muchos me queiren, pero nadie quiere realmente que lo quiera, porque conocieron que clase de amor era (¿soy?), capaz de dar.

La goma que tanto me gustaba volverá a estár en moda.

Lo estoy perdiendo, lo estoy perdiendo.


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6 ene. 2010

Turbo impresiones sobre imagenes turbias



Boris Karloff parece el perfecto amigo para un día lluvioso; Habla poco, sabe que hay que temerle al fuego, y sería divertido ver un maratón de Bela Lugosi con él. Si pudiera escribir un libro infantil, sería éste
, o uno similar, pero con Vincent Price.



Cuando algo es lindo, es difícil culparlo o enojarse con ese algo sobre cualquier cosa. Aún así nos cueste audiencia y millones en gastos del patrocinador.

¿Será por eso que me culpo de todo y no a ninguna mujer?



Desde los quince años cualquier evento deportivo para mí es sentarse el Domingo con un amigo, unos cigarros y hambre de chicharrones, sí, camino, trato de mantenerme en forma con el minímo ncesario, pero ya no me acuerdo del espirítu deportivo. Hace tanto del equipo de Water Polo, la inscripción en el Golds Gym, las medallas de natación y la selección de Basquetball a la que pertenecía. Todo fue culpa de esa prueba en ligas menores para Beaseball en Sonora, desde entonces, nada es igual.




Yo tenía un perro blanco, un gigante de los pirineos cuando era niño, luego un tío le metio 3 tiros por una demencia canina que casí hace a mi perro (Se llamaba Whimper) asesinar algunos de mis primos, luego conocí la nada, que arrebataba para alimentarse.

Siempre he amado a los animales, pero por esas cosas, no volvería a tener una mascota propia, menos un perro.



Jamás se me ocurrio, que para hacer una parodia de Casablanca, sólo se necesita un traje blanco, el fondo de un restaurante con arcos, y estar, muy , pero muy ebrio y triste.

Dos de tres, sólo necesito conocer un restaurante así.

Mi Vida Con Ella

Hace ya muchos meses, con mi vida fragmentada por las mentiras y queriendo intentar ser verdadero, al menos en una cosa, escribí esto. Se los dejo, en defecto de no poder, escribir otra cosa. Duermo poco y con pesadillas todos los días, el día no es mejor. Un abrazo a todos.





Ví en sus ojos la promesa de un millón de mañanas bajo el sol, de largas y jovenes noches sin nada mejor que hacer que contemplarnos el uno al otro, avergonzados de vez en vez del amor de la mirada del otro, riendonos de lo infantil y precioso de la vida en ese momento que podría ser siempre repetido, con una llamada, con una caricia, más allá de las memorias o de los actos pasados, todo el universo encerrado en su tacto, en la piel de sus dedos largos y finos, y en las flores de su cabello, el olor de todo lo que es primavera, juventud y belleza.


La curvatura de su cadera, su pantalón ligeramente caído y sus piernas libres al bailar, en los pequeños ruidos en su satisfacción de sentirse viva, de estár conmigo, su corazón latiendo en su pecho, en mi oído, la música de su sonrisa al anunciarse en sus labios, un lunar escóndido grande y diferente a su demás piel, su eterna concentración en un mundo inalcanzable para mí, sus pequeños miedos, sus pequeñas victorias, sus hermosas dudas y el ligero pensamiento de no creerse lo suficientemente buena o hermosa. La satisfacción de sus pies cansados y adoloridos de tantos deseos inconclusos, prisa, de llegar a cualquier lado, a otro lado, un lugar diferente, un mundo nuevo y diferente con nadie más que ella y yo. Sus profundos ojos cáfes y lo diminuto de su iris que sólo le da color a todo lo que ve, el reflejo gris del cielo y lo blanco de su cansancio.


Mil surcos y pequeñas arrugas,escondidos en el terciopelo de su cuerpo, un sitio donde esconderse para siempre de lo que es triste, de lo que es vano, el sol en su cabello y los bosques de belleza abrazadora dentro de ellos cubriendo mi rostro.


Nadie más, sólo ella y yo.


La muerte cada instante más lejos mientras estoy con ella, queriendo entender como funcionan las cosas, si son muchas si son nada con la verdad de los humanos y soñado con la de la tierra, y lo que sea que hay entre las estrellas, queriendo ser nosotros, propios y plenos, deseando ser el otro, juntos, uno, sin temor, sin duda, sin temor a lo demás, así nos acostamos, nos observamos en la oscuridad, en la penumbra sólo imaginamos completos los rasgos de la persona que nos acompaña, acercandonos, acariciando labios con labios, ojos abiertos que no pueden enfocar el amor que nos profesamos, pero yace ahí, bajo las pestañas y olas enormes que encarcelan sus ojos, en las comisuras expandiendose en su boca, no siendo felíz para mí, sino por mí. Su mano en mi cabeza, fuerte, firme, queriendo destruirme y verme por dentro amando lo que sea que tenga dentro, queriendolo conocer a través de sólo sostener mi nuca. La toco, en un hombro, ella repite, rozo su rostro con la palma suplicando al presente que ahí se quede, que sea real. Un par de palabras, yo repito, su voz pronuncia mi nombre con cariño, con suplica, la mía repite el suyo atemorizado de todo el cariño que escapa de su boca. Me aterrorizo, no me siento digno, ella es más que yo, que todo lo que mereciera por todas mis buenas acciones, la abrazo, responde, más fuerte, se rinde a mis brazos, deja escapar un suspiro, un gémido, no hay nada que ella quiera más en ese momento, más fuerte, dolor en mis brazos, no se si a ella le duele o disfruta más, es hermoso.


Horas pasan, pequeños toqueteos en otras partes, más prohibidas, más incitadoras, lo que tiene que ser, nada se concreta, no necesita finalizar, sólo seguir, más horas, el sueño nos arropa en satisfacción de una noche juntos, de sólo una, sabiendo que sin importar la distancia, el tiempo, lo que nos separó, jamás ha sido una barrera, jamás lo volverá a ser, solo una noche, el resto de nuestras vidas, en nuestra muerte, en la existencia en otro lado o como otra cosa, estaremos juntos.


Nuestros dedos pasan sobre la espalda del otro, conociendo, rasgando hendiduras, dulces en partes que nos parecen curiosas, firmes y con dolor sobre el músculo, ella se mueve subitamente, arquea la espalda, levanta el cuello, sólo puedo besarlo, ella ríe, le encanta, del pasado, del presente, en el juego de manos y cuerpos es lo que más disfruta, podría pasar lo que queda sintiendo otra carne que la suya de arriba abajo en su cuello, cierra los ojos, sus labios se extienden en su rostro, se abren ligeramente para demostrar su gozo, la elevación de todo lo que siempre quiso hacer, conmigo, con nadie más, me aferro a sus hombros, a su cuello, a los besos cercanos a su seno.


Mía, ella es mía.


Lo digo, ella repite,


tuya, sólo tuya,


mío, sólo mío,


suspiro,


esa es la verdad.