6 ene. 2010

Turbo impresiones sobre imagenes turbias



Boris Karloff parece el perfecto amigo para un día lluvioso; Habla poco, sabe que hay que temerle al fuego, y sería divertido ver un maratón de Bela Lugosi con él. Si pudiera escribir un libro infantil, sería éste
, o uno similar, pero con Vincent Price.



Cuando algo es lindo, es difícil culparlo o enojarse con ese algo sobre cualquier cosa. Aún así nos cueste audiencia y millones en gastos del patrocinador.

¿Será por eso que me culpo de todo y no a ninguna mujer?



Desde los quince años cualquier evento deportivo para mí es sentarse el Domingo con un amigo, unos cigarros y hambre de chicharrones, sí, camino, trato de mantenerme en forma con el minímo ncesario, pero ya no me acuerdo del espirítu deportivo. Hace tanto del equipo de Water Polo, la inscripción en el Golds Gym, las medallas de natación y la selección de Basquetball a la que pertenecía. Todo fue culpa de esa prueba en ligas menores para Beaseball en Sonora, desde entonces, nada es igual.




Yo tenía un perro blanco, un gigante de los pirineos cuando era niño, luego un tío le metio 3 tiros por una demencia canina que casí hace a mi perro (Se llamaba Whimper) asesinar algunos de mis primos, luego conocí la nada, que arrebataba para alimentarse.

Siempre he amado a los animales, pero por esas cosas, no volvería a tener una mascota propia, menos un perro.



Jamás se me ocurrio, que para hacer una parodia de Casablanca, sólo se necesita un traje blanco, el fondo de un restaurante con arcos, y estar, muy , pero muy ebrio y triste.

Dos de tres, sólo necesito conocer un restaurante así.