30 sep. 2009

Canción y Carta



El día de hoy, Pablo Granovsky Franco le ha dado algo asombroso a su blog "El contador Ilustrado" y es muy fuerte, dejen lo repito aquí:

"XXXII Lo Único

A veces lo odio, en serio que lo odio.

Desde hace poco descubrí como he llegado a odiar muchas de sus cosas sin darme cuenta, como cosas que me eran indiferentes o inclusive me gustaban han llegado a desagradarme, al grado de ponerme de mal humor, de agobiarme, de saturar la poca paciencia que tengo.

Me costo darme cuenta, tiempo y esfuerzo, me costo aceptar el hecho de que sus besos ya no me emocionaban, de que sus caricias me incomodaban con sus dedos toscos y su piel dura y reseca, lloré al ver que la canción que solía ser nuestra favorita se había vuelto un himno a mi tristeza interna que me llenaba de melancolia al escucharla. Tuve que hacer un gran esfuerzo para reconocer que despúes de todo si tenía él razón, cuando haciamos el amor entraba mi cuerpo en automatico a cumplir una rutina siempre identica.

Mas que darme cuenta, me costo reconocerlo.

Ahora no encuentro satisfacción en lo que hago, todo me tiene de mal humor y llena de enojo. No me hayo en mi misma y solo logro fracasar en todo lo que intento, hasta en la mas mínima tarea, me encuentro ante todo enojada conmigo misma por dejarme estar así, por saber que en el fondo gran parte es mi culpa y no soy la víctima que pensaba. Que el espacio que me prometieron es mentira, que no soy única ni especial, pero sobre todo que no soy la miserable que me he dejado ser y la enredadera de mentiras que cada día me cuesta mas mantener.

Yo soy quien soy, quien me han dicho que debía ser, en quien me he dejado convertirme, soy quien debería ser, soy quien me engaño que me gusta ser, quien me sugiero que hace lo que quiere cuando en realidad hace lo que puede, yo soy la que solo podría ser porque no se ser nada mas, no se dejar de ser lo que no me gusta ser ni reforzar lo que me gusta ser. Yo soy lo que las puertas cerradas me han orillado a ser y las que quedan abiertas me han permitido acomodar, finalmente veo que no entre en la puerta que tenia mi forma sino en la puerta que menos rigor me exigió. Casi podría decir que realmente la flexible es la puerta y no yo.

Lo odio porque lo acepto. Lo acepto porque es lo único que conozco, lo único que me es flexible"



Para mí, lo anterior es terriblemente doloroso, porque creo que es una carta publicada de modo indirecto por el personaje de mi última historia de amor que creí verdadero hacía mí. ¿Por qué creo semejantes elucubraciones? Debido a que Pablo es contador, racional, sintético, de mensaje, figura directa y de patrón, siempre escribe en primera persona en orden que simula en ocasiones listas, siempre resaltando su elemento como HOMBRE en su opinión, es descriptivo, sus conjugaciones escasamente se alimentan de retórica y pretérito. Este texto es de una mujer, sobre una tercera persona, con inflexiones y terminaciones que escasamente Pablo usa en su trabajo, demasiado sentimental y personal. La ortografía (ya cambiada para este post) contenía acentos inversos (llorè - lloré), sólo producto de alguien que escribe en un teclado con configuración diferente al que está acostumbrado. Pablo escribe mucho, estoy seguro que sabe de que lado va el acento y tilde correcto en su teclado, pero una tercera persona no.

Lo creo así porque Pablo es amigo de Natalia, de esa mujer que podría jurar escribió la carta que leen, porque quien vive con él es la mejor amiga de Natalia, porque sé que se fueron los tres el sábado juntos a escuchar música, reír y pasar en vela, con la charla posterior a unas cervezas, siendo tal vez así, que en la madrugada de cansancio y confianza surgió ésto.

Pablo no lo escribió, de eso estoy seguro, pero ¿De dónde proviene? Espero sea de una carta que no tiene nada que ver conmigo, en la cual por estilo y tema no aplicaría mi nombre precediendo las letras "odio", que es una idea mía por el cansancio, el hartazgo y la nausea, que es cualquier cosa, menos una carta para mí.

Más tristeza y noche de contemplar el vacío, gracias a Beth Gibbons, y el miedo a que todo sea sobre mí.

Beth Gibbons & Rustin' Man - Tom The Model
Found at skreemr.com

BETH GIBONS - TOM MODEL

How can I forget your tender smile
Moments that I have shared with you
Our hearts may break
But they're on their way
And there's nothing I can do

Ohh...

So do what you're gotta do
And don't misunderstand me
You know you don't ever have to worry 'bout me
I'd do it again

I can understand that it can't be
Guess it's hard as you were meant for me
But I can't hide my own despair
I guess I never will

Ohh...

So do what you're gotta do
And don't misunderstand me
You know you don't ever have to worry 'bout me
I'd do it again

So tired of life
No fairytale
So hold your fire
'Cause I need you

Ohh...

Just do what you're gotta do
And don't misunderstand me
You know you don't ever have to worry 'bout me
I'd do it again

Do what you're gotta do
And don't misunderstand me
You keep going over every word that we've said
But you don't have to worry
About me

28 sep. 2009

Esta Máquina que me Sostiene


De las entrañas por las cuales proviene el rugido, de la negrura sin forma, del calor encerrado y húmedo del aullido, carencia de terciopelo en la oscuridad. El negro es negro y nada y sólo nada, terror lateral a la sabienda instintiva de yacer ahí, acurrucado, harto de la iluminación y demás trucos del nervio óptico. Ruido, respiración, latidos. Yo estoy en la boca, temeroso de donde estoy, insignemente rechazando cualquier otra posibilidad, el sentir consecuente centra a mi atención que hay tiempo, que ha pasado, que hay más terrores abisales en los cuales concentrarse separado de la locación en la nada. Un primer pensamiento involuntario resuma de mi propia garganta, suspiro e interrupción de la temperatura fétida que a instantes parecía llevadera y de comfort. La primera imagen aparece, unos ojos enmarcados en rimel oscuro y largas pestañas hermosas al borde de lo irreal y artificial, es una fantasía, es permisible, es acuosa y fija en un sentido inexistente por el momento del observador, imaginación de que ve, directo y en respuesta al reflejo que los acompaña, los brillos estelares de las burbujas cafés de los ojos rememorados, el primer órgano en despertar es el estomago con un vuelco y revés al saber todo lo demás que es lo que se acerca. Temblor.

Los colores crecen en la espesura, se transforman en sombras que sólo acarrean dolor. Dejame con la peste sin tiempo, detente vida y sumergete, que los fantasmas de neblina gris no se conviertan en las murallas verdes que presiento, en el detalle de grietas de otro lugar donde fui con alguien más. Los ojos se convierten en silueta, rostro, piel, manchas, arrugas y el temple de paisaje de una cara entera y definida, se concreta en una persona con propia vida a pesar de la premisa de pasado que encierra el cerebro, concluye como la realidad del sueño, dentro del sueño, la inútil huida de uno mismo y el reencuentro predatorio. Ahí otra vez, con ella, conmigo. Las paredes de la escuela, los olores del anuncio de primavera alada en pequeños respiros átonos de emoción, de que yo esté ahí.

Una comisura deja estirar el rosado regular de labios delgados y rosados, un mensaje del pretérito que pregunta en fiesta de dientes:

“¿Cómo estás?” La respuesta inmediata es la duda ¿Me pregunta a quién soy yo ahora, le pregunta a quien era en ese entonces?, Las palabras sólo escapan en tiraje como lo que era “Bien (una pequeña pausa) bien”. Las luces brillan más y obtienen el resplandor del grano, primero la mirada, después los labios.

El escaparate de blancura de su faz regresa a niebla, terciopelos fantasmas, negrura nuevamente. De nuevo el vacío.

Las tripas ahora propias reclaman el castigo del recuerdo, la concentración en el instante perenne de no ser por el corazón trabajando, resonando, tañiendo en bronce de campana rota. La sangre que aún alimenta lo que sostiene la mente, mi mente, yo.

Me abrazo al entumecimiento, mi regalo de mimetismo con lo que me rodea, electricidad me indica que también hay cabello en algún lado de mi cuerpo, en la coronilla, escapando en flujo de un chakra mal formado, y el aire, el aire escapa por los poros, sólo mi rostro sigue siendo de cera, por que no hay nada en él que me haga comprender,que me explique en intuiciones donde estoy, sólo yo y la máquina que me sostiene, todo salida, sin orificios, sin necesidades, sólo dolor y mente carente de otra cosa que la quimera de lo que podría ser tocar, oler, ver. No es ingravidez sino incómodo útero de una no-madre. Eso es, la oscuridad amniótica.

Ahora un piano reclama en el cráneo, los tintineos se convierten en las vibraciones y ondas del sonido, otros ruidos de lenguaje acompañan la claridad de notas, es música, una canción bien conocida de tardes con viento frío, cielos azules, construcciones en alto contraste de negro y gris en el abrazo angular de un sol picante.

Estaba sólo esa vez, repasando las palabras que construían una narración de un mundo de terrores vegetales, de hongos ambiciosos del universo, de estrellas aladas en metamorfosis a la nova. El mensaje de la vida por las decisiones que realmente queremos tomar. Un ligero pinchazo en las piernas débiles, un insecto de tórax mate cae de mi frente al regazo, sus adornos de púas naranjadas, su diminuta imposibilidad de andar sobre mí, escondiendose en los pliegues de mi ropa, de lo que cubre a la máquina que me sostiene.

Destapo mis oídos, alejo en la misma redundancia de otro recuerdo la música que me acompañaba esa vez, sus metales y voces templadas.

Los movimientos del insecto en mi cuello, queriendo reclamar su lugar de aterrizaje. Flash de los labios esos cuando estuvieran en mi cuello, la repentina repetición de la misma caricia en carne diferente del remitente; otra mujer. Pero es afilado, indiferente, son las patas del insecto. Una tercera mujer quiere escapar y convertirse en las otras dos en el mismo acto, pero lo niego, con esa tercer mujer de cabellos de trigo eso jamás pasó.

Acaricio mi mejilla sin cariño, sólo incomodidad, el tacto regresa, también tengo un arremedo de barba, mi rostro ya no es de cera, ahora es piel, madera y piedra, es mejor, la máquina se reconoce, yo sólo abstraigo más de lo que era.

Punto a punto, el cansancio asoma de cada elemento, me doy cuenta que la máquina está completa, con hambre, harta de que la controle y con anhelo de desaparecer en el dormir de sí misma, que su autonomía la sostenga mientras otras cosas pasen, y nada más tenga que hacerse bajo control.

Una red eléctrica atraviesa de la nuca a los pies, ya soy yo. El insecto sube a mi cara.

Escapo del Leviathan, nuevamente al mundo de los sentidos, de los seres que me rodean e ignoran, hundirse otra vez en la necesidad ya no de la máquina, de la mía, de las percepciones, de la niña de ojos verdes a mi lado ensimismada en notas y libros de pastas en filigramas doradas, del insecto corriendo en rondas por las superficies de leña, privada de mí, la niña y el insecto.

Golpes, timbres, otras voces, antagónicos de naranjas y blancos. ¿Dónde estoy?

Respuesta sencilla: Negando tu desdicha en un edificio.

Es así porque no quiero estar donde debo, porque me encapullo maldiciendo la idea de visitar a cualquiera de esas memorias en la vida real, para sentarme y burlarme de la posibilidad de dirigirle una palabra a la niña de piel blanca y mirada de jade velado que yace a un par de metros.

Me entretiene mi propia prisión.

Eden


Nada lastima más a alguien que amas que el verte sufrir; El pulso acelerado, la respiración entrecortada, la nausea, el mareo. Síntomas de algo que no es enfermedad, pero que se puede remover como tal.

Aún siendo distantes, indiferentes al ciclo de muerte que rodea todo lo demás que nos es ajeno por no ser propio.

Buscar exponerse, exponerse, ser conspicuo, obvio, cualquier otra cosa es sólo el hablar con alguien más. Nuestra lista de terrores, nuestra pirámide de miedo. ¿Yo en la cima?

Calambres, desórdenes del sueño.

¿Estoy enfermo?

¿Dónde es peor, dónde estoy más expuesto, la más terrible situación?

Lo que me asusta ahí, en ese lugar.

Espero mis pensamientos sean los que alteran la realidad y no de forma inversa.

Ayudame, tal vez es sólo el símbolo de la falta de amor, el caos que llueve, reina, la nausea.

La obsesión se materializa, puede ser que llegara a ser contraria a la naturaleza de las cosas, a la naturaleza de lo que soy.

Matando una, escapando, después de la violencia, el odio, el sexo, la extirpación y mutilación de lo que nos encierra en nosotros como instinto, cruzando desabrido campos de cadáveres olvidados incluso por la putrefacción. Acaso ¿No vendrían a mí? Un millón iguales de rostro límpido y borroso, la misma, una tras de otra, con sus cuervos, zorros y madres a las cuales les cuelga el cuerpo de su bebe muerto de la entrepierna.



Regalandome su iconografía de dolor, desesperación y muerte en un banco de niebla lejos de cualquier ojo divino.

Violandome, deformando mis piernas para que no escape.

Y yo, ahí, dejando que sus manos me atraigan a su calor, obligandome a un placer, a palabras que no creen pero desearía decir para complacerme, complacerlas, para penar, simular que yo tengo el control, que soy yo a quien necesitan, que no soy el esclavo. Fingiendo que duermo, que descanso para mi cuerpo y no para su matemática de placer y odio.

Que las cosas son racionales, que ellas me temen a mí.

Seré otro de aquellos que cubren el campo, ahora lo sé.

Primate y hombre, esclavo, tullido, patético. Siempre corriendo, matando.

Pero el mal es de ellas, la obsesión es de ellas, por eso se materializa en mí.





(En las 3 fotos: Charlotte Gainsburg)

Hasta luego Susan


¿Qué habría sido de Susan Atkins cuándo fue niña, y después joven?

Susan decidió dejar que la vida ya no la castigara, que podía tomar control suficiente para liberarse en cualquier acto, que podía tener fe para ser dirigida, para no temer las consecuencias y sólo amar lo que sea que formara pasión.

Jamás se le vio triste o enferma, siempre con el amor propio del fanático hacía lo que realizaba y en lo que ponía sus creencias.

Sin duda, sin importar un pasado de abandono, arremetidas, golpes y violaciones sistemáticas,Susan encontró que ella podía ser por ella misma reculando el pasado a negruras que sólo son pesadas en sueños, obedecer su corazón, amar a un hombre con la certeza de que no hay nada más en las realidades que lo que ella decida.

No tenía porque ser como los intelectuales de su época; viejos rabones y muchachas de cabello claro altas de sinuosos cuerpos, hartándose hasta el vómito de la perversión en los espejos y los paseos por Viena, acudiendo a las galerías de un Nueva York sesentero para presumir sus prendas, bustos e inteligibles obras, no tenía que ser como ellos y llorar, y violar y llenarse de odio contra el mundo, desesperar y hacerlo pasar por crisis de figura y genio.

SHARON TATE

Susan sólo tenía que amar, hacer bien al mundo destruyendo esos símbolos de vanidad con su mano y cuchillo.

Susan, la mujer plena, amorosa, madre, amante, esposa, mártir de su causa, la que jamás escucho ninguna otra cosa para ser feliz que su corazón.

Han pasado muchos años desde que Susan matará a Sharon Tate y al bebe que cargaba en el vientre de múltiples puñaladas, el fin de semana falleció a los 61, después de un largo tiempo de iluminación y detrimento por un tumor cerebral desde que se lo diagnosticaran a los veintiuno.

Pero jamás se le vio enferma, jamás se le vio triste, Dios amaba a Susan, y ella lo sabía cada día de su vida, nunca se dedico a una obra que no amara y a la cual no le tuviera fe suficiente para seguir la luz que inundaba su cuerpo. Quiso librarnos de esos símbolos de ego y babilonia.

Gracias por siempre amar Susan, gracias.

27 sep. 2009

Anuncio dos, empieza octubre

Y he de decir que ahora que viene Octubre y con el mi cumpleaños (el 16, no le pierdan vista), también es el cumpleaños de tres personas que cambiaron mi vida

3 DE OCTUBRE - GISELLE

El primer amor y las imposibilidades del futuro juntos


10 DE OCTUBRE - VICENTE

El mejor amigo que he perdido para siempre por el tiempo y la divergencia de intereses

14 DE OCTUBRE - NATALIA

La mujer con quien construí una vida que se derrumbo en pequeñas dosis



Y al final yo.

Siendo así lo que entristece y encabrona es el seguramente no verlos en sus cumpleaños, ni ellos a mí en el mío. Las personas que más quieres con las cuales compartes no sólo un elemento astrológico de balance, sino quienes fueron tu vida, deuda de lo que eres, el hecho final de que puedas ser mejor con quienes amas y están cerca. Y ellos lejos.

Sigan pendientes de los mensajes, viene algo bien intenso.

Paleta de colores para tipografía


Siendo así que el otro día, cansado por la soledad de un piso concurrido de polvo y olores antisépticos de viejas encarnaciones de limpieza, sucumbí finalmente a el resguardar la lengua de los pensamientos tontos que me aquejaban sobre la falta de felicidad, y marque, y marque y envíe mensaje aún más tonto por correo a esa señorita que en leotardos de color oscuro y mallas rosas se encaramaba a mi pecho buscando seguridad y descanso. Extraño que no supiera que era yo mas quien necesitaba su contacto. Espere un día, para que en la noche mientras observaba el techo con la impertérrita idea dormir pronto o matarme por el frío de afuera y su lluvia, y el frío de adentro y la falta de compañía. Estiré los dos veces enfundados azules de mis pies, sostuve mi teléfono, su mensaje decía:

"¿Por qué leer tu mensaje? ¿Por qué ser el personaje de tu relato? Mirar tu corazón, el mío separándolo de mi cada que das un paso, la mirada en blanco y un soplo sin suspiro antes de dejarse ir en el abismo.

Tu silencio sí es presencia"


A lo que torpemente sin idea de que estaba haciendo (como siempre, pero es un apoyo al lector novato el decirlo) respondí con la primera idea que cruzó mi mente:

"Fuiste el personaje de mi vida, luego el sueños y todos los amores que encontré en libros, no podía ser diferente en lo que escribo. Silencio, sí. Por miedo"


Y es en este momento, mañana de Domingo antes de salir a la lluvia vestido de blanco, me doy cuenta que ahora soy un personaje, he dejado de vivir mi vida y la del mundo alrededor para ser ese drama lírico del que tanto decía un amigo se componía mi existencia. EL único modo de verlo es a partir de narraciones incompletas a lectores inexistentes.

Éste soy yo, no el que ven y saludan en la calle.

Éste soy yo, condenado a vivir encerrado con barrotes de letras y el desamor de todo drama que quiere sentirse único.

25 sep. 2009

Alice Rahon, mi amor


El otro día mi corazón calló rendido, y en esta ocasión no fue por el aneurisma debilitante que me acompaña a dónde voy sobre los nervios del tejido muscular coronario, no, en esta ocasión fue por el conocer una pintora, contemporánea de ya saben Frida Kahlo, Remedios Varo, Leonora Carrington, de la cual jamás había escuchado; De como otra exiliada encontró su hogar en la ciudad de México, un matrimonio corto, una nacionalidad surgida del surrealismo y una muerte solitaria y horrible en un asilo de ancianos en 1987.

Alice Rahon se llamaba, y hasta que la conocí no sabía realmente el significado de que el mundo perdiera a una gran persona. Estoy de acuerdo que hay personas con obras que han cambaido a la humanidad, inspirado a millones y que el progreso, las artes y todo lo demás no sería nada sin ellos. Pero Alice no tiene ese papel, no es el artista plástico que necesita interpretarse, con vida de escandalo, y mil figuras en una obra que sólo el colectivo de la humanidad puede comprender, misterio en cada color y forma con el cual siempre e reconoce aún a regañadientes la originalidad. No, no es así.

Alice es una niña, sus colores brillantes, las figuras que dibuja, todo es claro, entendible, no hay que sentarse y hacer tesis de una vida, basta con sólo leer el título y saber claramente que es lo que hay ahí, y es hermoso. La inocencia del mundo, con la madurez técnica. Fuegos artificiales y estrellas como las vería una persona feliz, el retrato de un gato en millón de pinceladas en colores distintos.

No es el carácter de Frida

No es el drama alquímico de Varo

No es el sueño de un jardín viennes de Leonora

Es la vida como la conocemos cuando somo felices de verdad

Esa es la obra de Alice, ahora anda en el museo de arte moderno, y sólo es facíl describirla más por lo que no es, que por otra cosa. Error garrafal de método, pero la ciencia contra Alice puede agarrar y pudrirse en el abismo.

La amo, la quiero, la deseo, al entiendo, lloré por ella, no la conocía hasta esta semana y ahora siento que la vida es un poco más vacía porque no está.

24 sep. 2009

Cartas inconclusas que núnca envíe.


17 de Agosto 2009

"A Natalia, que la vida te encuentre y augure plenas bendiciones ¿difíciles palabras no es así? y sobretodo proviniendo de mi, al menos así lo siento.

Te escribo para saludarte, para creerte no pérdida como memoria. Más de seis años de conocernos, cinco años juntos, un año anterior como amigos, y ahora, cuatro meses lejos (¿Tantos ya?). Y por lo mismo no sabría decirte que temporada ha sido la más complicada, para mí, lo que podría suponer para ti, y eme aquí de nuevo perdido en la melancolía que tantas veces no reclamo de dejar.

Disculpas, disculpas, disculpas, tantas que me faltaron y te debo de esos años, y sé bien lo mucho que te hacen falta, lo poco que puedo decirlas y lo necio que soy al respecto. Entonces que aquí añado otra; Perdón y disculpa por semejante aptitud, Natalia, perdón.

Derramo mis palabras un párrafo a la ve<, por muchos días, creyendo en la posibilidad que un poco de redención me sublime, necesito creerlo para ser te sincero como siento no lo fui nunca. ¿Qué quiero hacer de ésto? El regalarte otro triste recuerdo y el documentarme sin vacío después de ti y lo que he hecho, el enorme error de esa destrucción. No te sientas mal, es con el cariño hacía lo que no tengo, por siempre mi mayor defecto."

...


(Jamás pude terminar la carta. Jamás le dí una carta personal a Natalia sino fuera por una en una navidad antes de que siquiera pensáramos en ser novios, y creo jamás podré hacerlo, imposible el ser le sincero sin sonar pretencioso e insulso, aunque cabe la posibilidad de que lo sea. Lo de ahora llega a ustedes para que jamás se pierda en un cajón, y por supuesto con la esperanza idiota de que ella lo lea y piense en mi diciendo "Maldito Bastardo" en un tono cariñoso, recalco, esperanza idiota. Misiva antipersonal en la forma de hacérselo llegar)

STUART GORDON-ANOTHER SATURDAY
stuart murdoch - another saturday
Found at skreemr.com

It's another Saturday, I can see the calm pull chaos
And the worldly body wilting
Under weights that can't be lifted
It looks to you for embrace, looks to you for understanding
Understand the things you're asking
It's a slow and subtle dawning of another Saturday

Be good to the one that's near and bow down to the one that's wanting
When the fearless step comes calling
You'll be ready if you've listened
To the voice heard in prayer, to a steady invitation
Shut your eyes when you're angry
Bow your head when you get lonely on another Saturday

Look ahead with hope and cheer (Look ahead with hope)
Look ahead with blazing spirits
'Cause the one that made us wants us to spread joy amongst the living
And though times may be hard (Times, they may be hard)
And the week behind was painful
He won't ask us to shoulder a weight too much to carry on another Saturday

Bosque de Cristal (flickr update)


Bosque de Cristal, originalmente cargada por nicaprio.

Una de las fotos de mi visita al Museo de Arte moderno.


Me enamore de Alice Rahon, una anciana surrealista que no conocía que murió sola en un asilo de ancianos en 1987, en la noche les escribo al respecto, mientras, sólo den click a la imagen para llegar a la colección en flickr de mis fotos.

23 sep. 2009

Me gustaría preguntarle


..hair, originalmente cargada por zipp0san.

Quisiera preguntarle señor, acaso usted ¿No se ha enamorado por un instante solamente? Ya sabe, una ocasión va por la calle, bajo los grises de un medio día estéril, es invierno y el calor no logra quedarse en sus manos guardadas en los bolsillos de satín de un abrigo gris, su boca se encuentra tibia y húmeda, pero todo es seco y helado, usted espera en una esquina surcada de los pilares negros de concreto que sostienen el cableado eléctrico, ve sus pies que quieren correr lejos de esa ciudad amansados por unos zapatos de piel café, cierra los ojos lentamente y sin sueños esperando que el contraste del rojo del semáforo cambie al homogéneo verde brillante del pasto del camellón. Los autos pasan, su silencio más que ruido blanco parece estática, es uno de esos días donde pocos son los que se atreven a hacer algún ruido verdadero. Agita sus pies y manos enguantadas, se acomoda el cuello del abrigo y empieza a cruzar la calle, distraído pensando en porque no puede quedarse entre las cobijas y no salir de ahí jamás, explorar todos los estados de meditación e iluminación que sólo existen debajo de las sábanas, junto o acompañado. La palabra "acompañado" lo regresa de esas distancias, cruzando en sentido contrario, observando la dirección del tráfico, con una mirada en sombras cuidadosamente negras, piel de brillante lavanda, mejillas con unas pocas pecas y rasguños de colorín en los pómulos que ha ocasionado el viento del sempiterno invierno, cabello largo suelto, de tonos cobrizos y lacio. Un saco y falda negras de casimir, medias gruesas negras que permiten apreciar lo largo de sus piernas, lo suave de su paso, la ligera torsión de su mano al balancear los brazos alrededor de su cadera invisible bajo el saco pero obviamente estrecha. Su blusa negra cuello de tortuga, una mascada de colores crema en lo que a sabiendas de lo divino adornan hombros de crema y miel. Se nota en su mirada concentrada en otros horizontes que es inteligente, en la comisura de sus labios que le gusta sonreír, en el brillo de piel que duerme mucho y toma café muy endulzado, que se baja las noches de soledad con tragos de vino tinto y su mejor amiga que conoce desde la secundaria. Que jamás le han importado los hombres a pesar de ese par de relaciones que ha tenido, ningún amor, sino martirio necesario del poeta, en el mover de su cabello se aprecia que ha absorbido parte del polvo de decenas de museos y galerías, y hasta en el peinado se aprecian un par de exposiciones de Gaudi en las que se hizo de un amor platónico con el curador y un músico después de las bebidas de cortesía. Es alta, pero no tanto cómo tú, tiene a olor a biblioteca que es el de una flor extraña ahí, a mitad de la calle. Esencia de lavanda cuando cruza a tu lado, la figura perfecta, la dama que si enamoraras se convertiría en historia de cuento y filme de la matinee, una princesa prometida de librerías, risas y chocolates mentolados. La mujer que vos sabe podría detenerse y decirle: "Señorita, disculpe mi atrevimiento, pero la he visto y me he enamorado del otoño de su cabello, la aurora de su rostro y el anhelo de su andar. Soy poeta, escritor, fotógrafo, científico, diseñador y un millón de cosas más en las cuales ninguno soy bueno, pero quisiera conocerla, porque he visto en usted a la mujer más hermosa que me he topado en mi vida, acepte con sinceridad mis palabras, y permita que le ofrezca descanso y calor con un latte en aquella cafetería de ahí" y ella abriría el carmesí de sus labios para dejar alumbrar al mundo con la sonrisa perfecta, respondería con su nombre y con un sí, entonces el futuro sería perfecto. Ya sabe señor, esa clase de instante en el que cobardemente jamás damos el último paso y nos alejamos con la sensación de dejar al mar con sus milagros y misterios atrás para volver al mundo de autos e iglesias, esa clase de instante donde imaginamos un millón de diálogos que son coherentes y sinceros, para que ya alejados suenen ridículos. Esa clase de mujer vestida en negro y satín que envuelve el calor de los crepúsculos en el trópico y la brisa de un río puro. Así señor, ¿No se ha enamorado de una mujer así por sólo ese instante?

En la sala del cine


Ese día era un jueves temprano, me encontraba en jardines a las afueras del cine, quería ver una película de héroes, la sala se encontraba vacía, otras tres personas y yo. Entonces entraste, tal vez tenía un año que no te veía, desde aquella vez que nunca llegaste a la fuente. Te presentabas sonriendo con tu novio que fue para ti, ese amor intenso y terrible de tu vida, no me viste, yo a ti sí, y el como se besaban, una y otra vez, la película no importaba para ustedes, desapareciste en sus brazos y regazo. Realmente quería ver la película, pero te vi a ti.

Salí de la sala, fingiendo felicidad y emoción de lo que había visto, del no haber observado como transformabas los tapices del cine en cortinas de un cuarto a una Francia pretendida, me viste, me saludaste, te reías de como bailaba escuchando la canción del fondo por los pasillos mientras corría con disimulo celoso al baño. Él entró, sus ojos se dirigieron a mí con el mensaje de sus palabras: "Es mía". Salí, adioses y una casualidad el que volviéramos a encontrarnos.

Me citaste, las viejas y pequeñas salas, aún conservo ese boleto de dios sabe que película, en la cual después de salir y cruzar una calle me preguntaste por primera vez sobre el consumo del amor, aquella vez de tu mirada que me cazaría consecuentemente en sueños hasta hoy día, un beso, una nota al reverso del boleto, el primer error que cometía contigo, que sólo fuera la letra nerviosa en un boleto rosado del cual ahora ni el nombre puedo apreciar.

Las mismas salas, un martes de tarde y ciclo de terror, después de ver a un hombre que vaticinaba la muerte de la humanidad en el saludo a las personas, entraste, sola, a la primera fila, aparecía en la pantalla un niño vampiro verde flotando por una ventana, era la sala cinco, la tercera de cuatro funciones, cuatro de la tarde, mi presencia desapercibida nuevamente, la tuya en fuego corriendo en encuadre, prefería el terror del sol de primavera a tu cabello negro al movimiento de mi mano. Salí corriendo, no tenía de quien ocultarme. Las primeras veces que con ojos hinchados en silencio repetía tu nombre, sin fonemas lo paseaba por mis dientes.

Las mismas salas, carteles con perfiles de mujeres habían subido y bajado de los anaqueles cientos de veces, nosotros en esa sala, sin intención de tocarte, sólo ver la pantalla llenarse de colores inmensos y amarillos de la vieja cinta. Cuando tocaste mi mano, cada vez que podía giraba la cabeza para contemplarte en la oscuridad sin anonimato, recargándote en mi por todas considerado incómodo cuerpo, un suspiro y el terciopelo de la abrazadera quemando mi brazo que no podía por el miedo más que dejar inmóvil, sosteniendo mis dedos y acariciando, la caricia propia de ti, la de tus dedos largos rozándome cuidadosamente el dorso y muñeca libres de tu abrazo, mi cuello apoyándose sólo para encerrarme en la ilusión de perfume y flores que eres, mi torpe retroalimentación de poner a trabajar mis cervicales para frotar mis mejillas en la belleza que posabas en aquel asiento de gruesa tela anaranjada.

Levantas tu cabeza, invitando, retando, abriendo las puertas de los elíseos terrenales, con la guardia de tu pupila aceptando los temblores de mi cuerpo y su respiración agitada.

Me besas.

Me arrancas de la contemplación para encajar dientes y lengua. Tiemblo, tenía mucho miedo, no conocía nada en ese momento como no lo conocía la vez que me arrebataste las palabras del mismo modo en la escuela hace tantos años. Te envuelvo, tiemblo, como aquella vez que me pediste quedarte en mi casa, como la vez que encerrados en mi cuarto yo te robé el beso que siempre he creído tú anhelabas.

Hace ya tanto de eso.

Dejé de ir a esas salas, por miedo a verte, por el poder ir a otros cines con otra persona distinta, por no poder soportar la imagen de que estuvieras y te pasara invisible.

Ahora regreso desde que me escribiste un adiós de esos que ya tanto conocemos pero con sabor a permanente, cada semana, cada diez días, queriendo presentarme como fantasma tras tus pasos. Levanto vista y acelero camino si un automóvil gris como el tuyo gira por el estacionamiento, por si esos ligeros ojos rasgados andan leyendo un libro en la penumbra de la sala. Todas las películas que veo enmarcadas por las cortinas rojas y los asientos anaranjados te me recuerdan, la primera fila esconde los sueños que cree contigo.

Voy al cine para verte, para que una mujer hermosa se cuelgue de mi brazo y me obsequie todos los olores del verano, voy a buscarte a esas salas.

Pero tú, ya no vas.

22 sep. 2009

Ahora tengo la ambición de ser como Nelson Mandela...


...¡Y OLER CONDENADAMENTE BIEN!







Este es sólo el primer recordatorio, 16 de Octubre, mi cumpleaños. Sigan la pista, no haré nada importante, pero sería bien bonito hacerme el tonto de que se los avise con mucha antelación y el recibir felicitaciones e invitaciones.

(guiño-guiño)

Y como no queda nada mejor que hacer en la mañana antes de irme a trabajar:


ALL I NEED - AIR


Air - All I Need
Found at skreemr.com
All I need is a little time,
To get behind this sun and cast my weight
All I need is a peace of this mind
I can celebrate

All in all there's something to give
All in all there's something to do
All in all there's something to live
With you...

All I need is a little sign
To get behind this sun and cast this weight of mine
All I need is a place to find
And there I'll celebrate

All in all there's something to give
All in all there's something to do
All in all there's something to live
With you...

Hacer un Café


"Dulce como un beso, negro como el infierno"

Quiero hacer un café con alguien, donde ella caliente el agua, yo saqué las tazas, los sirva y ella lo endulce. Donde usemos la misma cuchara para revolver todo. Tal vez ella tenga la idea de arrojar una ramita de canela al agua hirviendo en esa jarrilla de latón sacada del más profundo recuerdo hogareño de nuestras abuelitas. Que el café quede muy caliente para decirle que no me gusta así, pero me encanta el proceso de como se entibia a lo largo de una conversación. Para que al final, el dulce frío del fondo sea sólo el momento de anticipación para otra cosa con ella. Para que ella me diga que le encanta mientras más caliente está, el quemarse y sentir todo el calor, enmudecer y que la explosión de sabor recorra su cuerpo. Que le gusta sin azúcar realmente, no por vanidad y doctrinas light de sus amigas que usan blusas de tirantillos, si no porque en su pasividad y contemplación a la vida, le gustan los sabores fuertes, puros y sin contrastes. Razón de que una cosa es una cosa y no hay otra igual. Así debe ser el sabor de todo.

Ese café que se hace con alguien estorbándose mutuamente en una pequeña cocina que no logra superar esa tonalidad de luz a hospital sin importar que tantos imanes rojos de países que no conoces te regalan. Con ese suelo frío tan raspado de algún adoquín olvidado que perteneció seguramente a un arquitecto de los años sesenta. Un café que se saca de alacenas metálicas pintadas un millón de veces en color blanco plomo y erosionadas por el vapor de platillos cocinados en una estufa que ahora es fantasma con su mancha en una esquina. El azúcar conjurado de un topercillo que creíste sería buena idea comprar la primera vez que fuiste de compras como un adulto solitario.

La clase de café que se toma en el colchón del suelo, con muchas almohadas y cobijas que no se alisan ni cuando vienen las visitas. Sobre ese edredón de color brillante que a pesar de todo no se percude. Recargándose en las paredes blancas llenas de bocetos nubosos grises que han ocasionado los cojines. La música ambiental es la duela ancestral amarilla que cruje con cada respiración. Viendo la ventana, marco gemelo de las alacenas bañada con los fósiles de esas manchas por las manos de pintura blanca.

Llueve, los vaivenes de unas hojas verdes; mosquitos verdes holgazanes capturados en las redes de rayones dan recuerdo que a pesar del frío, aún es verano.

Esa clase de café anterior a dormir bajo un abrazo; ese abrazo sin intención sólo por compartir el momento, el que antecede la mirada de sonrisa divertida y el beso corto, cálido y significativo.

Ese café que después de unas horas de dormir se transforma en el sabor que compartes en la boca de ella; Muy dulce de tí, muy amargo de ella. La clase de sabor que invita a hacer otras cosas, a quitarse los lentes con los cuales se queda dormida en esas ocasiones, a quitarte las penas y pesares junto con la billetera y el teléfono del bolsillo. El sabor compartido que la hace reír ligeramente avergonzada y divertida, el suspiro.

Sí, esa clase de café.

21 sep. 2009

Recuerdos de Gente que no Conozco


-"Mirá que lo que he venido haciendo ahora es escuchar unos viejos tanguitos mi amigo. Donde aquel trino por las uñas de José Ariel resuena en eco por toda la tierra. Ah, como invitaba a la Susana a sonreír, ¿Recuerdas vos?, era una pirinola de curvas fantasmas, listones que la orbitaban en curso de impacto. Como me gustaba esa Susana mi querido Carlitos; Siempre quejándose de que nada le quedaba. Culpa de su busto grande que la avergonzaba un poco."

"O por ejemplo la pecosa de Consuelo Soledad, vaya nombre, y como siempre de lo más contrario. Lo que más me acuerdo yo es de aquella vez cuando salimos hacía la montaña, que el viejo Juanelo quería llegar a la Iglesia de San Martino, la pobre helándose mientras todos los arbolitos nos rodeaban, el capo bajo y de nuevo aquel tanguito. Ella, por supuesto molesta, derramando en su abrigo que le regalo Eduardo aquella navidad donde Paco un llorido aquí, un moquillo allá. Entonces que me mira cuando crecía el tanguito a lamento, y sonrió con esos ojotes negros, que hay mi madre son hermosos, sonrió con sus labios y naríz rojillos, sonrío con ese pasador de su cabello corto, sonrió con sus manos. Yo creo se burlaba de como este joven tonto tan enamorado de todas la miraba."

"Sabes Carlitos, escuchando este tanguito me acuerdo de la mirada con la que sueño despertar cada día"-

20 sep. 2009

Erial a donde voy


Pink Floyd - Vera
Found at skreemr.com

Does anybody here remember Vera Lynn?
Remember how she said that
We would meet again
Some sunny day?
Vera! Vera!
What has become of you?
Does anybody else here
Feel the way I do?



Ya no quiero dormir, por el puro hecho de que eso acelera el amanecer, mi eterno nemesis.

De los ojos parece que infección poseo, me gotea uno y me duele el otro, la espalda me suelta ganchos a las suprarrenales por eso de posarse en banco, por lo mismo, ando más sentimental; sistemática falla de reguladores hormonales.

Me gusta señalar a mi físico por el aire viciado que ahora llena mi cabeza. Transformo mi zona lumbar en chivo expiatorio, mandamos mentiras a los noticieros, y el público televidente se la cree, los en verdad culpables ilesos con el poder nuevamente. Siempre ha sido mejor buscar culpables y no soluciones.

En el baño de la oficina la batalla con las nauseas de estar ahí gritan las ordenes de arquearme en un simulacro de vómito, con mocos y demás secreciones reales para hacer consiente al público de los riesgos que busca prevenir el simulacro.

Donde supuestamente debería de haber un apéndice de flotación en mi espalda hay un par de clavos, al ocaso un tercero se auna tipo drama de San Sebastian a mi hombro derecho, si bostezo tiran de mí, me hace revolcar al menos de un dolor diferente al de la mañana, no es tan malo eso.

Entre muelas, en abismos habitados por demoledores amarillos y sus ciudadelas de plata y mercurio el clima de la catedral es eléctrico, la tierra eternamente en sequía, la oscuridad cada vez más común, las visitas de embajadores de megalopolis perladas ya ni se recuerdan.

Mis ojos, mi cabeza, mi pecho, mi espalda, mi boca; hasta el paisaje del erial es interesante cuando se desea el amor a la muerte, se desea.

19 sep. 2009

Sábado por la Mañana


Hoy desperté sin alarma un minuto antes de mi hora, lo que me despertó fue tal vez una pesadilla, de Natalia y sus cajones, de lo que parecía ser armadura y piel. Natalia no estaba, pero sí sus terrores.

18 sep. 2009

Actualización de Muchas cosas


Sonreir, originalmente cargada por nicaprio.

Primero, lo que ven es otra imagen de esas que hago con la ayuda del adobe illustrator, una foto de alguien quien me quería y nada mejor que hacer el viernes que escuchar música para sentirse triste y sufrir de la tensión de los hombros en vez de salir con alguien. Por supuesto, es la nueva adición del Flickr. Pushenle a la imagen y los lleva para allá.

Segundo, el lema del blog ha cambiado de "Buscando solucionar los conflictos del mundo a través del genocidio" a "Bien Pinche Triste". Por el momento el eslogan milita nuestro sentir.

Tercero: Cambiamos unos detallitos en el blog, desaparecimos un par de cosas de la barra lateral izquierda (A nadie le interesaba y ahora cargara de forma imperceptible más rápido). Desaparecieron algunos links a los blogs de la banda, porque después de como 3 meses sin actualización no servían de mucho ahí. Y añadimos a Isabel y su Gourmet Garage, la pura buena onda y ahora otra propietaria de un poquito de mi felicidad al confesarse en la fiesta del 15 de Septiembre lectora asidua de éste su blog. Cosa que nunca nadie más ha admitido en público.

En las pestañas superiores para contactarnos, tuvimos que mandar al diablo el myspace, porque alguien robó mi cuenta y la utilizaba para correo basura y enseñar los vídeos de como funcionaba el escape nuevo de su sedan ochentero (así me entere y fue horrible). Pero lo sustituimos con nuestra librería perfil del Last FM. Para que se den tinta de las cosas que escucha su servilleta.

Lo que no cambia es la miserable vida sin nadie con quien salir de forma fresca y nueva porque ahora a nuestros veintitantos, ya todos tenemos nuestra(s) relaciones que cambiaron nuestras vidas y nuestros círculos de amistades y contactos bien establecidos, con miedo de volver a andar por ahí sin miedo ni pretensiones, limitados por lo aislado de todos, solos en nuestras habitaciones, solos vestidos de camisa y zapatos, hablando del secretario de hacienda, de la tesis, del trabajo, del futuro y la renta. En vez de hacer como antes; Salir a caminar y sólo reír de lo que fuera que pasaba y se hacía, sin pensar en nada, así nos hicimos de nuestros grandes amigos un día, no hablando del vestido que traemos, de lo malo de la última película, ni hablando sobre la escuela.

¿En serio ya no es 1999?

Cualquier cosa ESTOY AQUÍ, DISPONIBLE PARA CONOCER Y SALIR CON QUIEN QUIERA CUALQUIER TARDE.

Y es muy en serio

Para Dormir sin tanto Frío


Hace un año...

Para dormir sin tanto frío me acostaba en tu cama antes de que durmieras

tú helada y yo calientito me decías:

"Estás calientito" y me abrazabas.

Al final así no pasaba tanto frío.


Para dormir sin tanto frío te arropaba bajo todas las cobijas

que entre tú y yo juntábamos,

nos escondíamos sin sacar la nariz siquiera.

Por supuesto así no pasaba tanto frío.


Para dormir sin tanto frío nos servíamos infinitas tazas de té

una jarra de Oolong, una de manzanilla, una de Irish grey,

el azúcar nos duraba muy poco esos días.

De esa forma se pasa sin tanto frío.


Hoy me tomé un té de Oolong, el primero que tomo solo

Me acosté con la única cobija que tengo, me la dio mi abuela.

Sentí mis píes fríos, la cabeza helada, las manos entumidas.

Ya no estoy contigo, ahora sí que pasó frío.





CANCIONES QUE ME GUSTARÍA UN DÍA ME DEDICARAS:

-CAMERA OBSCURA: OTHER TOWNS AND CITIES
Camera Obscura - Other Towns And Cities
Found at skreemr.com



Drinking whiskey reminds me of you
You're the first in ages to have gotten through
I know you mean well, I know that you do
But sooner or later you're going to break me in two

Were my pupils dilated?
Could you tell that I liked you?
We were so unlikely
You flirt with an ex, put me to the test
Still I want to tell you that I love you the best

We turned the radiators on and there was no way back
Did you know
You had The Plough star trail on your back?
Your voice is quiet and I need it loud
In the night you went up
And the morning you went down

It's like you to forbid me to say goodnight
I had your brown eyes and limbs
On me through the night
These words are weak and to your dislike
You'll never believe them so I guess it's alright

Do you like the view I show you?
I say look at the light
Do you still miss the way that I hold you?
In other towns and cities
Who's holding you tonight?

The dresses came out of the bag then the tears came
Drinking has never been the same again
I shared your trouble, I shared your weight
I lost it with you today

We don't share a birthday but we do share a sign
We shared somethig or was it all in my mind
There was talk of love and how I need it back
I'd be better for you than that last love of mine

(Chorus)
You're in another town or city
You mean nothing to me tonight