25 sep. 2009

Alice Rahon, mi amor


El otro día mi corazón calló rendido, y en esta ocasión no fue por el aneurisma debilitante que me acompaña a dónde voy sobre los nervios del tejido muscular coronario, no, en esta ocasión fue por el conocer una pintora, contemporánea de ya saben Frida Kahlo, Remedios Varo, Leonora Carrington, de la cual jamás había escuchado; De como otra exiliada encontró su hogar en la ciudad de México, un matrimonio corto, una nacionalidad surgida del surrealismo y una muerte solitaria y horrible en un asilo de ancianos en 1987.

Alice Rahon se llamaba, y hasta que la conocí no sabía realmente el significado de que el mundo perdiera a una gran persona. Estoy de acuerdo que hay personas con obras que han cambaido a la humanidad, inspirado a millones y que el progreso, las artes y todo lo demás no sería nada sin ellos. Pero Alice no tiene ese papel, no es el artista plástico que necesita interpretarse, con vida de escandalo, y mil figuras en una obra que sólo el colectivo de la humanidad puede comprender, misterio en cada color y forma con el cual siempre e reconoce aún a regañadientes la originalidad. No, no es así.

Alice es una niña, sus colores brillantes, las figuras que dibuja, todo es claro, entendible, no hay que sentarse y hacer tesis de una vida, basta con sólo leer el título y saber claramente que es lo que hay ahí, y es hermoso. La inocencia del mundo, con la madurez técnica. Fuegos artificiales y estrellas como las vería una persona feliz, el retrato de un gato en millón de pinceladas en colores distintos.

No es el carácter de Frida

No es el drama alquímico de Varo

No es el sueño de un jardín viennes de Leonora

Es la vida como la conocemos cuando somo felices de verdad

Esa es la obra de Alice, ahora anda en el museo de arte moderno, y sólo es facíl describirla más por lo que no es, que por otra cosa. Error garrafal de método, pero la ciencia contra Alice puede agarrar y pudrirse en el abismo.

La amo, la quiero, la deseo, al entiendo, lloré por ella, no la conocía hasta esta semana y ahora siento que la vida es un poco más vacía porque no está.