29 nov. 2010

Charla unilateral sobre las citas.



¿Qué deseamos encontrar en una cita? Esa emoción, esa compañía, incluso una pista de como curar la extraña ansia que nos ataca de vez en cuando que no sabemos que significa, pero de alguna forma intuimos que necesita de otra persona para diluirse.

Tenemos nuestras premisas de mal gusto e idiotez, nuestros complejos y fantasmas que tal vez espantan ese proceso en compañía de alguien, porque somos ciegos a lo bueno que podría venir de la cita y sólo nos quedan sospechas por lo que ya nos pasó como experiencia, eso hace todo más difícil, y aún no llegamos a conocer a nadie que parezca poseer la paciencia para descubrir eso en nuestras personas. Ya de nuestras mismas personas, no la tenemos para descubrirlo en los demás. No es que presentemos una mentira y no deseemos ser sinceros, sino que andamos tan maleados, urgidos de dar verdadero amor y recibirlo, que no hay forma de descubrir si la persona de enfrente es siquiera ligeramente indicada para eso. Muchos lo llaman el misterio del romance pero para nosotros ya es velo y límite, a demás siempre cabe la posibilidad de que con quien salimos sea una persona hija de puta que no quiera nada mayor en nosotros que una elucubración de su hambre de placer exclusivamente. Es por eso que es tan difícil.

Tal vez si pudiéramos llenarlo con algún intermedio, como sólo la compañía, o sólo el placer sencillo que quieras. Pero no, necesitamos, lo creemos y sabemos, el paquete completo.Sin él las fantasías y añoranzas de otras personas, otros lugares , otras situaciones comienzan a aparecer, y nada será suficiente nuevamente.

Necesitamos de algo tan especial que no pueda compararse a ninguna de esas imagenes, que pueda matarlas y superarlas. Pero salimos y hacemos la lucha con esas platicas a las que les falta algo, a esas miradas confusas que no saben si acercarse, si ser de amigo o salir corriendo, buscando, buscando todo el tiempo si ésto de lo que te hablo es posible; Ves sus manos, piensas que podría serlo, Por un momento eres víctima de su perfume, piensas que en realidad podría serlo, te despides de ella y dudas siquiera si la volverás a ver, porque esa despedida quedó muy, pero muy corta de lo que debería ser. Entonces nos invade esa sensación de hoja rasgada,de historia inconclusa, que a ese libro le falto muchas páginas por continuar.

Me dices que en la cita tú buscas los besos, ese cariño de amante.

Tal vez el confundido sea yo.

Pero he ahí parte de lo que en se convierte para mí.

28 nov. 2010

Jamás vimos la cabra voladora.

Escena de In effigie! Büchner´s Brain und die Fische sterben ewig 
de Peter Kastemüller


 En la mañana la fiebre poseía mi cuerpo, fiebre de enfermedad, fiebre obtenida de un edificio sin ventanas y con un mal aire acondicionado. Salgo una hora y media antes del compromiso, para llegar tranquilo y a tiempo, así sucede. En el camino leo la más maravillosa frase después de una de William Gibson para comenzar una historia:


"No, I´m sorry, Mr. Seligman, but i can take you hunting Late Mesozoic dinosaur."
-A Gun for a Dinosaur, L. Sprague le Camp.

Llego a la fuente, siempre es en una fuente el punto de reunión. Pasan minutos, como siempre inicio  a sospechar que no va a llegar. Tomo lugar en la fila mientras alcanze sombra.

Ella llega.

La conozco tan poco y me parece linda. Se ve linda. Me cuenta sobre como ayer se desvelo de fiesta, me hace ver el esfuerzo de levantarse temprano y verse así. ¿Para mí? No lo sé, lo dudo. Pero se ve linda.

Algo sucede en un patio lateral, algo de una cabra voladora, no alcanzamos a verla.

Entramos al foro, vemos una obra que creo es sobre lo inconcluso de la ficción, en algún momento como a la hora, ella sale, no regresa. ¿Fue por mí, había hecho algo mal, dicho algo mal? me pregunto mientras la obra continua hasta el final. Salgo del foro, ella está ahí, solamente no la dejaron regresar y se vió obligada a ir a el piso superior para ver la conclusión de la obra.

Apenas la luz del seco sol de invierno y y la picante sorpresa de canela que es su brillo en la piel nos saluda bajo la sombra en la que estamos, una nueva obra comienza al aire libre. Nos arropamos en ese sol sentados en el caliente cemento y reímos, reímos mucho, por lo que vemos, por lo que dicen, por lo que entendemos arrancando recuerdos de experiencias personales diferentes. No nos contamos nada, sólo reímos.

Termina todo en aplausos y el recordar que poseíamos piernas al sentir reclamo de entumecimiento por el tiempo así sentados. Mi rodilla se resiente, es sólo un minuto, las suyas dormidas nos detienen, se sujeta a mí, volvemos a reír.

Nos fumamos un cigarro y comemos cada quien un pescado diferente, no llegamos a ver a la cabra voladora nuevamente.

Entramos a otro teatro, un grupo de gente hermosa y alemana en un cuarto, en un cubo, sentados riéndose. Inicia la obra, inicia en alemán, no entiendo nada, ella tampoco, pasan cosas sobre pescados, quejas, un soldado, un número musical, nos damos cuenta que hay subtítulos en las cortinas superiores, las cosas parecían que tomarían sentido. Después de otras tantas cosas nos damos cuenta que eso no es cierto.

Salimos sin saber que pensar, mucha gente en el patio, trapecistas con pelotas danzando entre los edificios, faunos con farolas y lanzas en los pasillos, hombres  al inicio de la noche con pirotecnía a su espalda. Dura muy poco, nuevamente nos pérdimos a la cabra voladora.

Iniciamos a caminar, la charla suena un poco incómoda, no porque la pasaramos mal, sino que en todo lo que vimos hay abstracciones muy diferentes que escapan a las letras en ese instánte. Nos conocemos muy poco, se siente esa barrera de no saber como decir las cosas; Para ser uno, para ser sincero y para no aburrirnos mutuamente.

Nos despedimos en un abrazo corto, informal y aún así con todo el agrado de haber pasado una tarde maravillosa.

Regreso a casa y pienso; Por eso siempre he querido salir acompañado, porque alimenta las abstracciones, enriquece la experiencia el sólo estar sentado junto a alguien que conoces.

Ya no recordaba la última vez que compartí algo así con alguien. O ¿ Será la fiebre?

22 nov. 2010

Collage y Vino




Luz del ocaso ¿Dónde está ella y la luna llena? Sé que no vendra, que su poema fue una distante despedida. Pero era importante verla, a ella y la luna llena. Iluminadas al crepúsculo, arropando los pensamientos tal vez con algo diferente a tristeza.

Justo como el escenario que son los túmulos que el abandono y la paciencia de las lluvias han creado; Son sólo cosas hermosas embaladas y olvidadas en mis pasillos, pero creo que me llenan, que me dan lo que no puedo. Tal vez en terrible simetría.

¿Significa que ya todo acabo?

21 nov. 2010

Oh Luna Llena.



La luna llena de Noviembre, la luna de Ramadan, el tercer pilar.

Se acaba el Domingo y nada vinó de él. Que harto estoy de todo, de todos.

Pero la alternativa a pensar sobre mí, de mí; Es peor.

¿Qué hago entonces, con quién voy para que no sea ni yo ni los otros?

18 nov. 2010

Mi vida como una ficción

DENLE PLAY, ES IMPORTANTE PARA EL FINAL DEL POST





Al igual que Bob Dylan, quedé encantado con el San Pedro del Greco la primera vez que lo ví.


Al igual que Indiana Jones en Temple of Doom, las he tenido peores, pero nunca las tendre mejores.


Al igual que el personaje de Bill Murray en Broken Flowers, me abandonaron y toda mi vida perdió el sentido, hasta que un día me dieron la esperanza de encontrar un cariño sobre algo de mi creación y pasado. Ahora busco y encuentro en todos lados un mensaje de que ahí está, pero realmente son sólo fantasías que construyen mi vida.


Como en las películas de Wes Anderson, mi padre es un maldito bastardo hijo de perro sin nombre para quien mi nacimiento fue un daño colateral en la vida. Lo que da a todas mis relaciones interpersonales un vacío por el cariño de esa figura que nunca tuve.


Justo como en Synechdoche NY de Charlie Kauffman, hay un detalle que destrozo mi vida el cual negaré para siempre frente al espejo, y en tratar de reconstruir mi día de ayer, se consumiran todos los mañanas.


Tal como Brundell Mosca, un día tuve un futuro brillante por delante, el cual trajo hacía mí una mujer maravillosa, pero todas mis obsesiones y el no saber verlas me transformó en un monstruo y empujó a esa mujer a los brazos del mayor imbecíl del mundo.


Exactamente como Megan Fox, mi música favorita al final del día es la de David Bowie


Finalmente, igual que mi película favorita, igual que Cole, soy un esclavo de un sistema que no entiendo, mi cordura es puesta en duda cada momento por lo que puedo abstraer de la verdad  en el mundo, en el tiempo. Lo que me hace seguir es la promesa de una vida mejor que en realidad sólo es una pintura vieja sobre mi cama y una canción suave sonando de unas bocinas que apenas sirven.

Y seguramente ya todo estaba condenado en mi vida aún antes de aprender a vivirla.

También siento por el atardecer que la canción que sonaba desde el principio, la suite de punta del este, adorna mi andar.

16 nov. 2010

Para ser sincero.



Esa era la propiedad que tenía que existir previa al ser, a la moral y al devanar la eternidad y raptar un instante de conciencia dentro de ella para decir que vivimos, para decir que era yo y no un colectivo de acuerdos en la causalidad e infinito azar.

Me acordé de la escena esa donde un  acabado hombre que sufrió una lobotomía ve una vieja caricatura de Max Fleisher sobre dos animales destruyéndose mutuamente con un revolver, ésto en una silla de una enrejada y blanca sala de un sanatorio mental; La caricatura en la tele, el loco en el asilo, el asilo en la ciudad, y así continúa porque el universo en todo aspecto es fractal, principalmente en el ridículo de intentar realizarse más allá de nuestro contexto.

Debí darme cuenta mientras que en la fría noche de Domingo pasada la luna llena de Octubre, Giselle me lo decía en una banca del centro de Tlalpan. También observarlo como una abstracción de todo lo que escribía; Había que ser sincero.

Ahora puedo decirme las cosas como son:

Mi querer también se convirtió en una elucubración, en un deber sólo por no conocer nada mejor que hacer, por engañarme aún con gusto de sal mis salidas a todos lados solo. Ya no tengo que hacerlo, el no compartirlas no sirve de nada.

Tengo una terrible necesidad de compartir las cosas porque en eso se transformó mi ideal a partir de la premisa de mi vida en un hogar donde nada era abierto, todo era personal y nunca a nadie le importó otra cosa. También del amor bello y sincero a pesar de sus defectos construí un ideal para lo que es el cariño, el como compartirlo. Por eso mismo me he cerrado a otra forma de abrirme hacía él, por eso sino es Natalia o Giselle de nada me sirve cualquier otra cosa o su finalidad; Porque ellas no están.

A eso se resume todo.

Sólo he querido a dos personas en mi vida realmente, necesito de ellas para darle valor a todas las cosas, para darme un valor a mí mismo. Ellas no están, nada tiene valor ni hay forma de encontrarlo.

La palabra "bueno" sólo podía aceptarla de sus voces.

Buscar otra cosa sería buscar a dios en lo negativo.

Eso es lo que se murió en mí aquella mañana de miércoles en que todo comenzó a saber diferente, el creer que la eternidad, de ese instante que se le roba con la conciencia podría tener una importancia personal sin ellas como móvil.

Eso es porque he decidido darle única importancia a la existencia como amor. Sólo conozco su amor, y con eso ya saben la tercera parte del enunciado.

¿Qué queda a diferencia de la muerte? La comodidad uterina del sopor mental y físico; Ya tengo trabajo, ya veo comerciales, mi ropa es caliente, el alimento no me falta. Soy un imbécil muy cómodo.

Estoy bien.

Muerto por dentro y para todo futuro, pero bien.

Sólo hay que saber negociar esa comodidad, con los demás y la cotidianeídad.

Porque ya nada es importante, porque ya no aprecio nada realmente, ya todo sólo es comodidad. No se necesita nada más para todas las mañanas que vendrán.

Lo único que me gustaría en todo el universo, sería hundir mi cara en sus palmas sintiendo cariño de sus manos, para siempre.

Con eso en mente, aprendí a ser sincero.


"Pero mi corazón, no puedes recordar porque...
 
no estabas poniendo tu atención en cómo me tomabas de la mano... ¿No recuerdas? 
 
¿En qué pensabas? ¿Qué te dividía?
 
Tu querer ser no ha devenido en tu deber ser, de ser así, 
no habría más que querer ser, no habría división, habría encuentro contigo mismo...
 
¿Qué es lo que te gusta hacer? 
 
 
 
¿Qué es lo que quieres hacer?
 
 
 
¿Qué has querido hacer... desde esos momentos en que no atendías cómo tomaba tu mano?"

7 nov. 2010

Retiro Involuntario (Inutilidad la razón)

Catherine Deneuve en "The Hunger"
Llevo una buena temporada comiendome los mocos, es decir, intentando cosas sin concretar una sola. La amena compañía de la única dama con la que puedo ser "sincero" se ha disipado absolutamente en mensajes de negativas y silencio. 
 
Todas mis salidas han sido canceladas por una razón u otra e incluso he tenido que negar invitaciones por razones fuera de mi control, porque tenía algún terrible deber o para hacer menos terrible el paisaje donde hábito. 
 
Ya los museos me saben a menesterosidad, el leer, aún con su maravillosa reciprocidad para con mis fantasías se siente hueco, la música ya también es deber, no placer. La compañía, un juego de sombras chinas, una historia predeterminada en un teatro. Ya sólo busco experiencias que tal vez le den un toque más interesante a las pesadillas de cada noche. Eso y nada más.
 
Escribo, escribo, escribo, decenas de cuartillas de los últimos veinte días, todo tan estúpido y simple, vacío también. En arranques de desesperación mando mensajes esperando alguien pueda acompañarme, evitar que me quede conmigo mismo. Todas negativas. Sé que el universo no está a mi disposición, pero me entristece tanto el no poder pensar en alguien con quien pudiera inclinarme en su hombro.
 
La otra noche con un terrible dolor en la rodilla resentida aún al parecer por ese auto que me golpeó a principios de octubre, pensaba en como hacía antes para evitar el frío, y me acorde que era en el abrazo de Natalia. Hace año y medio de eso, por supuesto que se resiente esa falta. Pero entonces traté de recordar el como se sentía sostener su mano, y no logre acordarme, no lo logro aún. Eso me hizo llorar como no me había pasado jamás (y miren que soy un bebito llorón), al momento lo sigue haciendo.
 
Es eso, la vida jamás se sintió tan fuera de control y estática, mi "querer"" se transformó en "deber". Siento mis actos tan muertos como yo. A pesar de que los quiero mucho a todos ustedes lectores, no siento que pueda acercarme a ninguno de vosotros. Por eso ya no creo que vean nada nuevo por aquí en un rato, por haberme hecho un limbo con todo lo que tenía y estimaba.
 
Antes de dormir he escuchado un score para el Dracula de Lugosi, escrito por Philip Glass e interpretado por Kronos Quartet. En esa música encuentro donde yace mi alma ahora. Es mejor que escuchar una canción que me traiga otra memoria. Salvenme de mí.