7 may. 2009

EL Hombre que no podia llorar


El personaje de esta historia es un drama en sí.

Su desdicha rebasaba por mucho la de cualquier ajeno y contemporáneo, era única por que era suya; Nuestro personaje yacía triste por que no podía llorar.

Calamidad así no se conocía dede Samuel y era aún más triste porque él había sabido siempre llorar, ante un atardecer con las personas que llamaba amigos, frente al televisor presenciando un comercial del departamento de salúd, mientras sus ojos eran acribillados por la munición de un libro.

Toda su infancia, toda su juventud, todo su presente llorando. Por que el pasto daba vida, por las noches de invierno, por ls alimentos con su familia, por ser, por vivir, todo llanto.

Sucedio un día que era felíz, cualquier cosa que se esperaba de él la había superado más allá de las espectativas de cualquiera e incluso por pequeños instantes había llorado.

Pero las satisfacciones se acaban y mucho más pronto cuando son ajenas.

Quedaan únicamente las suyas, y ya no pudo llorar.

Sutristeza se derramaba en suspiros, en la palabra escrita y hablada, en lo que probaba, en lo que veía. Una tuberia que no alimenta el grifo por escapes de húmedad y un cadpaver de roedor atorado en un ducto, asi era nuestro personaje.

Semejante carácter es el drama y no la historia, vive en solitario, independiente y ensimismado sin mayorproblema que una renta pasajera.

Pidió ayuda a sus amigos, ellos lo malentendieron como un sintóma de una terrible depresión producto de cualquier otra mundanidad. Mujeres sensibles tratarón de ayudarlo, con sus caricias, con sonrisa e incluso con instrucciones precisas en sus epístolas:

“Sólo hay que
inhalar profundo.
Varias veces. Deja
que vaya
aumentando la
velocidad hasta
que parezca jadeo.

Y luego el jadeo
será llanto. Pero
¿Por qué quieres
llorar amor? ¿Qué
pasa corazón? Hace
bien llorar. Pero...
¿Por qué estás
triste amor?”


Mas la respuesta seguía siendo la misma, su desdicha misma era por no poder llorar. Escapar de lafatiga en unos ojos inchados, reposar en una almoada moquienta, liberarse en un descanzo sin sueño.
Ahora sólo deseaba un efecto lacrimógeno, en películas, textos, imágenes, recuerdos, arte, pero incluso la siempre efectiva autocomplasencia había fallado absurdamente, por que eso era, absurdo.

Su caso es el de la pobreza de miseria, no tiene ninguna, por lo mismo el rededor pierde sentido.

A veces sucede que siente una lágrima asomarse de sus púpilas, mas al final siempre vuelve a recluirse por que no cree que vale la pena huir de su encierro, su llanto, así como él, es cobarde.

“...Dame todas las
del mar. Mis ojos
estan secos y yo
sufro unas
inmensas ganas de
llorar. Yo no sé si
estoy triste por mis
fieles difuntos o
porque nuestros
mustios corazones
nunca estarán
sobre la tierra
juntos...Hazme
llorar, hermana...
¿Tú conoces el mar?
Dicen que es menos
grande y menos
hondo que el pesar...”

Que horrible desdicha es el carecer de ella misma, las cosaspueden existir aún por su propia ausencia.

¿Hay ayuda en este tiempo para poder llorar?

Aún con todos los defectos, la belleza es un constante inaludible a cualquier vista, es bien conocido que el amor hace mal, pero quien podría suponer semejante plaga.

Ayuden a nuestro drama de amigo, hagan al pobre llorar, paa que vuelva su meláncolia de mil sabores por la más pequeña felicidad.

La respuesta a su problema se encontraba en el monólogo, voltear y fijr la vista a un espejo de autonálisis, cosa que se torna difícil cuando sólo obtienes y vives del reflejo en la mirada de los demás.

Lo que encontro fue contadicción, en lo que había creído, para lo que había crecido, se dedicaba a lo que no era, el trabajo no recibía ni su cariño, ni su dedicación, era algo que realizaba noventa horas por cada quince días, su escuela a pesar de no ser mucho tiempo lo aburría y hastiaba, era eso, no hacía lo que quería ni lo que amaba sino era como pasatiempo, necesitaba cambiar eso sin perder un techo o que comer, y por supuesto, que le diera todo el demás tiempo para sus verdaderos pasatiempos.

La sencilla respuesta de convertir sus pasatiempos en profesión se pinta complicado, pero es lo necesario para ser sincero consigo mismo y dejar de ocultarse en una falsa miseria que como toda su vida había creido “Tenía por que quería”.
Un equilíbrio de sus multiples “Yo”, uno que concordara con lo que era y deseaba, que encerrará al antagonista y le consediera un par de permisos al enajenado líbido.

Estar con quien quisiera y no callar nuevamente lo que le pareciera importante.

Al menos ahí ya ce un paso. Lo cual era el punto:

“¿Qué va a hacer al respecto?”