17 ene. 2012

Cartas sin Entregar



Los cuadernos se acaban. Tengo docenas de ellos, llenos de garabatos, escrituras inversas, textos olvidados, materias aprendidas y momentos pérdidos. Muchos, los inacabados, son aquellos que contienen textos puramente personales.

A fortuna de un respiro se me indicó que en la semana tendría cursos aún de capacitación para mi nueva área de trabajo. En los cajónes donde escondo mi único par de zapatos que pretenden ser calzado formal para cuando visitan otras personas la oficina tengo tres cuaderns, uno que originalmente pertenecía a textos para mis clases de facultad de materias como Química Orgánica y Toxicología Molecular, aún le quedan unas páginas. Otro inacabado de papel reciclado y su fuerte olor a vainilla lo dedicaba a escritos personaes lo he convertido en ahora el cuaderno del área. Ésto a razón que aquel cuaderno de Paleogeografía que utilizaba, se llenó queriendo realizar apuntes nuevos. A punto de retirarlo a un rincón de los cajones con sus manchas de café y falta de pasta posterior por usar su cartón para crear un antifaz improvisado para una fiesta de disfraces ya en el lejano Octubre, decidí Hojear sus pobres páginas para ver si valía la pena salvarlo.

Cual sería mi sorpresa que entre las últimas hojas rotas, con telefónos sin nombre y bosquejos al minuto de una mirada que siempre quiero recordar yacían unas cartas. Cartas redactadas solamente que jamás se entregaron. A diferencia de todos mis textos, no tenían fecha, el cuaderno llevaba encerrado ahí desde dios sabe cuando, con lo último fechado de un Octubre doce del dosmil diez. De cuando son esas cartas, no lo sé. Podrían ser de cualquier momento de los últimos dos casí tres años. Lo asombroso es el que se sienten tan actuales después de tantas cosas en ese período:

Carta 1

He pasado severas noches leyendo tu carta, tu sueño, y viviendo así como sufriendo su sabor a despedida.

¿Qué mensaje se puede interpretar de lo onírico si no es la cura a una desdicha o el anuncio de una? Tenés razón que una creencia no necesita ser verdadera para cobrar existencia; De esa maleable arcilla construímos nuestras certezas.

No escuche la negativa de esa ave que es sueño, escucha la de ésta, que a pesar de también ser caprichoso viento lleva con todos sus susurros el eco de tu nombre.

No me concedas cortesías. Me insultas al ser yo indigno de ellas.

En lo escaso que te dí, la moneda fue amor a cambio de amor, y si alguien ganó más de eso fuí yo.

Me alejo de lo nocturno para pensarte bajo las certezas que he acumulado.

Carta 2

Toda mi vida te voy a amar, no me importa lo que todos tus sueños digan aún sabiendo que la evidencia a tu alma es insuficiente. Es algo que necesitas saber, jamás mi vida ha sido tan plena que cuando tus ojos me miraban. Sólo puedo comparar la felicidad al entrelazar de nuestras manos. la belleza del mundo a través de tus palabras.

En el tiempo que ha pasado desde esa última charla, sí, he dejado de buscarte; Por culpa, por melancolía. Para ya noser tu fantasma y poder yo dejar de hacerte olusión e imposible. Para no sufrir más tu distancia, el evitar que una evasiva tuya me matara.

He aprendido mucho ya de un despecho y mis también amadas lecturas. Me he resignado a tu ausencia y al no poder ser más que yo mismo.

Acepto mis tristezas porque todas provienen de mí. Acepto las distancias que he creado, aún sin saberlo.

Carta 3

Dime adiós si así lo deseas. Despídeme de tu vida si así tu almalo requiere. No mires atrás, no te conviertas tú en sal.

No me digas que fue un sueño o una verdad intuída de las que se presentan por la mañana.

Dí que eres tú quien ya no me quieres, pero no busques en las estrellaso que yo puedo decirte, lo que si algún día deseas puedo intentar demostrar, que te amo. Desde ese día en una banca que me preguntaste sobre que leía, y esa es la verdad por la que vivo.

Lejos de tí voy a intentar crear una existencia, aún así no pueda olvidarte y regrese en alegría o mayor pena al recuerdo de tus hermosos ojos. Sólo recuerdapor favor, que si un día levantas la voz en búsqueda de mi compañía, de mi amor o esclavitud. En ese momento dejáre con quien éste, cualquier lugar o la vida misma si a cambio puedo acariciar tu mejilla otra vez.

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Dedicatorias confusas de epístolas sin mandar, eso son ahora. Los años y las despedidas se han sucedido y conozco los motivos, también una diferencia; Se me ha dicho que a lo largo de los últimos cuatro inviernos mi corazón sólo ha buscado la satisfacción de tener un objeto amoroso, que mi búsqueda se torna en ideal y no en cariño. Esas son papurruchadas. A pesar de que a veces es difícil recordar que estamos hechos para amar, no es un objeto el que busco, es simplemente que puedo enamorarme muy facílmente. De ahí que sea más sencillo ganarme como enamorado que como amigo.

Me enamoré de la risa de Alaide, de su respirar al dormir, del cariño que tenía para con su gato, la imagen del estrés al estudiar una materia que confirme pasaban los días el olvido de los estudios convertía en incomprensible, de su abrazo y la tristeza que intentaba evitar a la memoria de su madre.

Me enamoré de Marysol y su facilidad de palabra, de su perfume jabonoso, de lo enorme de su mirada, lo carmesí de sus labios, su vergüenza ante mi mirada, del corazón tan grande para sus amistades y la enorme bóveda sentimental que creaba para escuchar a todos con los pies en la tierra.

De esos detalles podría continuar y continuar.

Pero es eso, no me enamoré de una idea, no dediqué suspiros a una compañía, me enamoré de ellas por todo lo que eran, por lo que son tal vez, por seguramente lo que podrían ser, por ellas mismas. Tonto yo al no demostrarlo, al dejar lo malo alejado.

Que dolorosas y repentinas sus despedidas.

Creo sentir que es eso, el encontrar la belleza de tantas formas, y al darme cabida en la vida, en su vida, puedo dedicar esa perspectiva a esa persona y sólo a esa persona. Ya mis demás e igual de incontables defectos son los que crean la caída.

Me preguntó si tal vez es que no logró que alguien me ame, que no consigo un efecto recipróco, o al menos el intéres de que me dejen demostrarlo, incluso que no se puede intuir eso en mí por lo que hago.

Ya no buscaré alguien de quien enamorarme, buscaré ahora alguien quien me ame y pueda entonces responderle con exactamente lo mismo.

Vaya curiosas experiencias, y no me sorprende que de poder, eviten verme núnca más. Pero es necesario como decía el viejo Lao Tse: El ser profundamente amado te da fuerza, el amar profundamente, te da valor.

Hoy necesito esa fuerza.

Esas son mis cartas sin entregar, hoy día con muchas posibles dedicatorias. Núnca enviadas, porque jamás serían respondidas. No hace tres años, no hoy