1 oct. 2011

Como cada año, inicia Octubre



 Terrible Octubre de lunas hermosas, cementerios decorados y árboles de brujas. Terrible Octubre de mis amadas mujeres de viento y mis amigos desaparecidos. Terrible Octubre donde cada vuelta al sol se hace más pesada.

El lunes Giselle cumple un año más, sólo pude compartir esa fecha  con ella hace más diez años. El siguiente domingo, Vicente quien fuera mi amigo más cercano llega a los veintiocho, su familia y su mascota eran también la mía. Hace tanto que no sé de ellos.  El Viernes de esa semana, Natalia quien fuera la mujer más importante para mí y de quien no me había atrevido a escribir su nombre sin dirigirle una disculpa, cumple los mismos años. Finalmente, el domingo de esa semana yo los alcanzo.

El día 16 finaliza mi oportunidad de morir como tantas personas que al fallecer dejaron un reflejo en explosión de su obra al mundo. Pero aún tengo toda una quincena para buscarme motivos para no intentarlo.

Monstruoso Octubre de amarillos y colores trigo, de gran calabaza, de paseos taciturnos entre las ofrendas y desfiles de calaveras, de noches de teatro y ocasos eternos. Maldito Octubre de mi última amante Selene y su redonda faz juzgándome desde las alturas.

Es Octubre y vuelvo a llorar, sólo que en esta ocasión, es por todo lo que no podrá ser. Estúpido Octubre donde me tocó nacer siendo libra, para no poder decidir jamás y  que toda opción no tomada también fuera culpa, para no tener fuerza de decisión, para dejar escapar como las nubes al sol entre sus bordes.

Faltan todos sus días, sus aún más horrendas noches y el recuerdo de mi nacimiento, un accidente, aún sin justificación.