1 nov. 2011

Un defecto



Sucede en muchas ocasiones, que veo a alguien con cierto dolor en los ojos, que llego a escucharlas en el tono que dicen cualquier palabra, cantan una canción o bailan una melodia. Tantas personas desconocidas y en tantos lugares; Conexiones pérdidas de remordimientos globales.

No es la pobreza, el cansancio, la falta de alimento o lo patético lo que me causa el poder querer compartir con ellos. Tal vez de forma empática es la jaula autoconstruida, el flagelo autoimpuesto.

Son a esas personas de cruze díario a las que quisiera abrazar, dar un beso o llevarles alimento.

Pero sólo es una intención que en eso queda.

Es ahí donde llegamos a mi defecto; El tener tantas personas cercanas, queridas e incluso recién conocidas en las que puedo observar, leer, conocer lo mismo que me pesa, y a esas personas hermosas que comparten mi vida en algún plano de forma constante no las abrazo, no las beso.

Tal vez incluso podría saciar esa hambre para hacerlas felices, esa necesidad de compañía, de cariño, de satisfacer la necesidad de un próposito o aventura para enriquecer sus vidas. Pero no lo hago, ni siquiera estoy seguro de tener la intención cuando conozco sus nombres de memoria y corazón, siendo  lo que sucede en fantasía taciturna por los caminos es sólo otra forma de condescendencia, creyendo que le puedo dar algo a los demás, sólo imaginándolo.

¿Es reciproca esa sensación? Tal vez esa sea la amistad.

¿Se puede sobrepasar y llevar acabo?  Tal vez eso sea amor.

¿Puede dejar de importarte? Tal vez eso es llevar al olvido una persona.