5 jun. 2009

Frankenstein muere por doceava vez, matan a Bill, Kwan no regresará


Hace 20 minutos me entere de la muerte de David Carradine, y maldita sea, el mundo es un peor lugar para vivir.

El chisme y la noticia ya está en todos lados, así que simplemente recordaré esa gran película que me dio a conocer a Kwai Chang Caine.

Death Race 2000

Por ahí de principios de los noventa, a las 10 de la noche, los viernes, en el canal 5 de la televisión nacional pasaban películas viejas y extremas y entre ellas un día vi ésta con David Carradine y Sylvester Stallone, donde competían en una carrera mortal por todo el gabacho atropellando gente (Para el control del superpoblado país), no había reglas y cada persona que atropellaban tenía una puntuación diferente, el peatón común 5 puntos, los ancianos y niños 10, y las mujeres embarazadas 50. Carradine interpretaba a Frankenstein, un corredor campeón de muchas carreras, que había muerto 10 veces y lo habían reconstruido otras tantas (de ahí el nombre). A partir de aquellos ayeres muchas personas cuando andan cerca de atropellar a alguien decían que ganarían puntos, ahora ya nadie se acuerda de la referencia, sólo yo.

Y jamás se me va a olvidar esa frase:

"Amado por miles...
Odiado por millones"

Así eran esos tiempos locos.

Y ahora Carradine está muerto, el a diferencia del Dalai Lama, no va a resucitar, lo encontraron muerto colgando del candelabro de su cuarto de hotel.

¿Lo habrán matado las triadas como a Bruce Lee por revelar secretos del kung fu? (Gracias a esos secretos sé abrir la puerta del baño solo con el pulgar)

¿Lo habrá matado Beatrix Kiddo con el golpe de 5 puntos de Pai Mei, y luego lo disfrazo de suicidio?

Y antes, en el pasado, nos preguntabamos que haría el maestro Po en estos momentos (En vez de Oprah, él era el guía espiritual de la comunidad internacional), pero ya no queda nadie, hasta luego Kwai Chang Caine. Te voy a extrañar.

Por cierto, si pueden vean "El huevo de la serpiente" de Ingmar Bergman, con Carradine como protagonista, la película

Y ahora...


Un chiste de los polivoses: