29 sep. 2010

Otras personas me hablan de tí


no sé porqué, por ahí decían;
que, había sido por ti
que se había sentido bonita
(¿2003, 2004, 2005? ¿Quién podría saber?) 

De cristal proviene el sonido que me llega de tu voz. Al leer tus palabras pidiendo romper un hechizo del que soy símil prisionero. Del inmenso abismo que es el azul del cielo alcanzan mis ojos tus letras “Hermoso recuerdo”. Los gusanos en mis hombros reaccionan a ellas con gritos de ¡¿Por qué recuerdo y no presente?! A murmullos y tristeza les susurro mentiras sobre esa posibilidad para arrancarles un humor más apacible.

Otro corazón que también te pertenece me escribe que era yo quien alguna vez te hizo sentir bonita, y regresa a mí la figura que la hermosa flor no sabe lo preciosa que es por ella misma ser flor. Si la luna y las estrellas que buscan abrazarla un día se dieran cuenta de que todos los sonetos en la historia les están dedicados ¿Brillarían más para hacer la noche de plata o seguirían siendo ellas mismas? También me escribió hablándome de años como si el amor pudiese ser medido por las horas en el día. El reducir las cosas a fechas sólo es conveniente para organizarlas, no para vivirlas. Así también mi memoria es conveniente, separando los momentos en gloriosos y humillantes, todo lo demás son lecciones y mar que se repiten en infinitas olas, trayendo algunas de regreso, llevándose otras y siempre cambiando el paisaje de arena que recorro.

Me decía también que los vivos intercambian materia viva. Es por eso mi necesidad de creer todas las pequeñas mentiras, desde la navidad hasta las hadas, sólo así podría creer las que son mucho más grandes, la justicia, la amistad y el amor. De esa forma se tornan verdaderas, es la única manera de evadir el destino de transformarse al final en un copo de nieve perdido en una tormenta de estática. De saber que existe un futuro de una tarde vistiéndose de violeta siendo feliz sosteniendo tu mano.

Pero al momento sólo puedo demostrar que la vida intercambia gas y agua, que todo lo inerte es lo imperecedero y la vida que conozco sólo debe dar amor aún si ésto la acaba.

Estas son la clase de cosas que me hacen pensar ¿También el Yggdrässil cambia sus hojas?

Reviso mi teléfono con la frecuencia de encender un cigarrillo para calmar el ansia, para tal vez volver a saberte tan cerca de como te sientes ahora, tal vez de poder leerte nuevamente como en la mañana y tu mensaje.

“Hermoso recuerdo”.