18 ago. 2008

Enseñanza nonenseñanza


Conforme a lo azul
estipulado al llamado, encuentro
que los aforados deseos
solloza de intranquilidad mi
jornada, nada encuentro sin
tono gris ni rescatable a
mis pies mansos "¿Qué queda?"
me pregunto, mas las
únicas respuestas son las
talantes mismas y
ensordecedoras visiones.

Lo que me ha llevado a
semejante estática es el
conocimiento de lo crudo y
perecedero de hasta el más
altruista y vistoso ejemplo
de bondad o de maldad
creado por los más que
humildes pensamientos.
No socabo a levantar
erudiciones, pero las notas
suenan claras conforme
son escuchadas hasta
repetirse.

De lo insondable se
mantiene puro y escapa
a correlaciones que
iluminarían los nublados
efectos de la mentalidad
proactiva a la solapación
mundana.

De intrinsecos y redundantes
parámetros como lógica y
ética se rebozan las almas
pero elucubración y escape
son al restringir todo
humano a lo que ha sido
y puede ser desde ahí.

Ya no conlleva libertades
esas creencias, sino el
encierro de todo lo
superlativo posible en
el exterior de tan sólidas
y marchitas esferas.

Proclamarse único es la
última sumisión a la
igualdad y a todo estándar
preconsiente. Encuentro
así que sin arte la
llave al castillo de la
mazmorra y sus inciensos
amielados no son sino la
reiteración profunda del
estado mismo inherente
a los roídos barrotes, o
la negación absoluta de
susodichos troncos enraizados.

El punto personal de
iluminación es el hacerlo
personal a pesar de
todo lo parecido a la
propedeutica. De la
enseñanza sólo proviene
lo malo y lo estéril a
la semilla existencia. De
la revelación a lo consciente
sin violencia ni amor
proviene el respiro que
atraviesa de instante
las negras esferas.

De ejemplos es posible
la argumentación contraria,
sin embargo en el ejemplo
se ocasiona la misma falla
al recaer en lógicas y
realidades.

El escape subyace en la
inconsciencia de las
acciones; escritos sin
sensaciones,
de silencios sin implicaciones
y dolores disfrutables.

La comprensión universal
es imposible, ni como
dispuesto individuo ni
como social comunidad.
A los sentidos es el perecer
mediatico de la sumisión,
transformandonos en
acarreadores de rosados
huevos y simientes
sacrificando toda índole
en la búsqueda de la justa
simetría.

Pueril engaño. Las gargantas
sólo se agrietan llenas
de lo inpronunciable. Los
culos se adornan en
pretexto de sensualidades.

Sin atracción o repulsión
tal debe ser la conquista
en las trascendencias, una
inmutable constante de
asimilaciones a partir de
los vacios en mente y
coherencia, sólo así las
revelaciones se concretan
de modo sinestetico a
las herramientas del
cuerpo en el ser.

Mil millones de diminutas
muertes y desvanecimientos,
sincronizar el olvido con
el cuerpo, que a pesar de
cuya existencia es inegable
por el cuerpo, la
tracción hacía un camino
es un logro por lo todo
manipulable.

Entregarse al efecto
completo, en efecto yace
ahí, sin compromisos a
las temporalidades, a
los sentires o consecuencias
o predisposiciones a la
desencadenación de tales.

Si en el encierro corporal
lugubremente se encuentran
las definiciones transcendentales
a los mismos parámetros
que las limitan, en mí
no encuentro conocimiento
siendo así que sobresale
la respuesta.

¿Cómo encontrar parecidos
si todo es igual y las
variantes nulificadas dentro
del consorte de estos actos?

Sin diferencias como un
todo existencial no existen
separaciones y por lo tanto,
nada externo frente a lo
cual comparar.

Es es la naturaleza de lo
único, que único es, sin
símiles ni externos y que
aún la misma nada se
encierra en lo que es
único que es el completo
todo. Sin negativos sólo
siendo, sin divisiones sólo
combinaciones de fracciones
idénticas que se repiten
sin saberse unas exactamente
a como las otras.

Ahora entiendo por que
el gris, no es fraccionario
ni participe de ambos
extremos medible, es
de donde provienen las
autoimpuestas limitaciones.

Las cosas como tal son
grises, mas las tomamos
blancas o negras para
condenarlas de purezas,
pero en la verdadera
conformidad de lo que es
gris se encierran todos
esos queberes y se asocia
a la unidad lo indistinguible.

Es ahí donde brilla
magnético a la misma
polaridad que lo sintiente,
por eso es repelente y
cuando a veces tocada,
síntoma de trazas en
la comprensión de un
ahora y otros tantos
conflictos inmediatos,
posteriores y anteriores,
por lo mismo no asimilable
a los quehaceres de pensa_
miento de lo que se cree
personal e irrepetible, que
sería la existencia como
persona sintiente y
descriminadora de lo que
compone su comprensión.

Es así que sólo del caós
verdadero sintiente y
por verdadero refierase
a sin organización
alguna o amalgamada
que se conoce la existencia
de un todo único.

No pernición, no bendición,
solo es.