16 dic. 2009

Cada día es peor




He andado repasando entre las muchas cosas que se hacen al final de año, este espacio tanto suyo como de mi persona, veía los escritos de sandeces cómunes y simples a principio de año, esos extraños gritos de auxilio en la primavera, lo aberrante del verano, el dolor inmisericorde de la soledad por el otoño, una época de lo más particular al leer nuevamente muchas cosas, y ahora llego al invierno y su fin de año. Me doy cuenta que sólo me queda ira. Por que todo está mal, porque nada se ha solucionado, porque no se le ve fin y ningún esfuerzo parece rendir fruto, y lo más importante, nada funciona, caminar ya no funciona, sólo me da más enojo al sol, más tristeza a la sombra, ir a los museos o cualquier actividad ya no es divertido, sólo distrae por momentos, sería mejor contar hasta diez y seguir sentado. Las relaciones con los demás van mal, estoy muy mal conmigo mismo para hacer que los demás pasen un buen rato en mi compañía, se siente, se nota, por eso un mal sabor de boca termina de mis encuentros con los demás, de mi parte, de su parte, se siente. Con las mujeres, tengo la peste, estoy muy necesitado de compartir todo lo roto que estoy, se huele,se alejan, es claro y transparente.

Cada día me despierta la furia, las ganas de gritar que se callen, que se vaya la maldita luz, que no haga tanto calor, que me dejen dormir las pesadillas de que todo es peor, dormir sin sueño por muchas horas, sin interrupciones de voces, de gritos, de reclamos, de todos los malditos bastardos que venden garrafones de agua, del dolor en la espalda por dormir en sillones de amigos para no estar en casa, de la peste en la boca por fumar incontables cigarros, del entumecimiento en el cuerpo por pasarla en la calle rogando que las fuentes me absorban y no dejen nada, que me abandone el odio que golpea las paredes de mi cabeza. Que pueda aceptar las cosas, que pueda creer que estoy haciendo lo mejor de mí por sacudirme los calambres en el costado derecho de tanta puta desesperación, el ya no ver que siempre ha sido así, que el descontento con todo lo que soy y me rodea no ha sido eterno, de que no soy la decepción que veo en los ojos de todos.

Pasan las tardes y sólo me aburro, todo en la tele, los teatros y cines es mierda, el clima es demasiado horrible para tenderme al pasto y ver el cielo, no hay nada nuevo que me llamé la atención, ¿Quién quiere ver lo que hay ahora en el cine, y en español mexicano si tiene ligera apariencia de decencia?, ¿Cómo evito que me sigan temblando las manos?

Regreso de vomitar mi cena. Como detesto la iluminación ahorradora azul, hace que todo se vea como clínica, hace que todo lo blanco tenga ese hedor a pintura de aceite podrida. Ya no encuentro libros que leer, los temas externos como el drama latinoamericano o las novelas de Saramago e Isabel Allende sólo me dan ganas de matarme. No tengo a que dedicarme, la escuela y el trabajo son un punto muerto, no tengo a quien ver, a quien visitar sino son unos pocos amigos para huir de mi casa, de la nada que tengo aquí, no tengo a que dedicarme, demasiado enojado para escribir lo que querría, para dibujar lo que querría. Ahí están mis acuarelas, mi hermoso libro de pasta negra con opalinas francesas para dibujar sobre él, ahí están. Mi computadora muerta, el ipod cada cuarto día decide corromperse y me obliga a quedarme con esas horribles canciones de Beirut, no las puedo borrar. Nada a mi alrededor funciona; No las personas, no las sensaciones, no el descanso, no la vida, no los aparatos. El agua de la regadera sale muy caliente, con muy poca presión y se acaba muy rápido. Antes, después de una larga ducha, el mundo no parecía algo tan horrible. Ni eso puedo hacer ahora, sólo lo hace peor.

Estoy tan molesto con todo que estoy llorando, que mataría por poder fumar un cigarrillo en esta jaula. Cuando vivía en mi departamnto propio al menos el hambre ayudaba, el cansancio de las noches con los ojos abiertos y el espanto introduciendose con las sombras por las ventanas, al menos el terror ayudaba.

Ahora que se supone estoy cómodo, ya no hay esperanza de que se vaya acabar el dolor, porque proviene de mí, de quien soy. Sin amigos, sin amor, sin salúd, guardando todo sin poder compartirlo. Tengo comida, un techo y ropa limpia. Exactamente lo que menos necesito, lo que menos sirve en la vida. Un día de estos me voy a morder tan fuerte que me arrancaré los labios y voy a tragarmelos deseando ahogarme con ellos, me voy a sacar los ojos esperando escuchar el siseo del vapor escapando por mis cuencas, me voy a golpear el rostro hasta romperme los nudillos y quitarme la pena que es estar depierto con sangre.

Tantos han sido tan amables dejandome enloquecer en sus casas, distrayendolos diciendo idioteces que pretenden sonar graciosas, invitandolos a observar cosas que realmente no les importan. Han sido buenos momentos, no puedo dcir que hubiera hecho yo mejor por ustedes en situación contraria.

Ya me voy a acostar, a gritarle a la almohada, a esperar otra horrible mañana que va a iniciar con un grito. Ya casí es viernes, ojalá eso sirva de algo.

ILUSTRACIÓN DEL LIBRO: SATÁN PARA NIÑOS