4 nov. 2009

Me ha pedido que la deje de soñar. Palabras de Giselle para el Adios

Ya me abrí un poco más, la respuesta a mis palabras ha sido de despedidas y con ella la soledad se agranda, las malas costumbres se quejan y el peso se vuelve mucho menor en instantes.


ESCRITO POR GISELLE, NOVIEMBRE 3

"Bien, dices que te sientes tan mal, que en tu corazón hay una espina o una llama que no puedes apagar. fijate bien en todo esto que te digo... es un secreto que voy a compartir contigo: tienes un corazón fragmentado, un corazón hecho trizas de puras ilusiones, el corazón arde, y las llamas te consumen vivo, pero no puedes permitir calcinarte completo, el corazón lucha por mantener su ritmo. quizá te robaron un pedazo, y aún ardiendo lo dejaron al borde de un peñasco, flotando, calentando, calor que te roban para iluminar... quetzal, mira al horizonte, cuando no necesites luz que te alumbre, verás a lo lejos, lo más lejos que pueda alcanzar tu visión, en el horizonte, a tu corazón, es aquel castigado por los dioses, aquel que sostiene el cielo día y noche, sin él, nos caería el cielo encima, si él, el frío nos consumiría. Quetzal, date cuenta de que eso que está hasta el horizonte es un pedazo de tu corazón, el pedazo que tu pecho perdio: ¿no es mejor pensar todo ese espacio abrazado por tu corazón? entre tú y el que te robó el corazón, un mundo. Ahora, puedes sanar tu corazón, nadie más lo va a sanar, podría tomarlo entre mis manos (y ganas no me han faltado) para sobarlo, darle calor, apapacharlo, porque cuando no se escucha más que el ruido del dolor, el único instante de silencio viene con la ternura, tu arma secreta será la ternura. Si yo tomara tu corazón, lo sobara, lo abrazara, lo curara... seguiría más allá, lo completaría, le daría más calor, lo limaría, esculpiría en él para que quedara muy acorde al mío. Afortunadamente no puedo agarrar así tu corazón, he salido corriendo a reclamarle al horizonte, y me dijo que no puede darme lo que pido, que no soy quien debe comenzar a poner nombres, porque quetzal, entre tú y tu pedazo faltante hay un mundo, y el cómo lo trates sólo a tí te corresponde. Carpicho de la vida existir, sería mucho más fácil que no hubiera nada, ¿pero quien fue el que se molestó en hacernos caminar por acá? quetzal, tu dolor es vida, es un milagro, tu dolor está esperando a ser curado. Deja que arda, y no se consumirá, deja que arda estando pendiente de lo que te acabo de decir, tu sabes que haces con ese mundo que depende de tu abrazo. quizá un día explote, y no esté más limitado, se vuelva aire, que nosotros respiramos, aire amor que abraza todo. quetzal, si tú quieres, mantener ese querer es tú responsabilidad, si tu corazón ya no aguanta más dolor, dale ternura a otro corazón, aunque sea al viento corazón... el ardor con ternura se calma y es calor"

"Si el mundo se deshizo, stu deber reconstruirlo. Por hacer honor al capricho que nos tiene vivos. (Tal vez era un idiota, pero pudo ser el inventor de un mundo) ¿Y qué mejor regalo? mi querido, ¡amado poeta iniciado!... ¡¡¡NON SERVIAM MADRE NATURA!!! tus rios ya no serán los mios."

"Yo lloro porque lo necesito, porque mi rostro se hace cuando las lagrimas definen su camino. También pudo beber de un solo sorbo completo el río. Perdón si no puedo hablar de amor."

Pero ¿Cómo le hago ahora que nadie quiere esa ternura?

Adios Giselle, adios.