18 jul. 2011

Reimaginando a Clarke


Harry Clarke hacía unas ilustraciones preciosas y a veces muy tetricas, sin ser una excluyente de la otra. Aquí, no debería ser un colorido pérfil, realmente el rostro debería mirar hacía arriba, los naranjas deberían ser azules, porque realmente es una mujer ahogada, muerta,  flotando en el río, dibujado con tinta café, no negra, sobre papel de alto granaje. Porque sólo es un fantasma más, que pasa flotando entre flores que apenas se disciernen por la oscuridad.

Es una ilustración para Morella de Allan Poe.

Pero quería encontrar en la imagen vida, rescatar de la mirada melancolia en vez de que fuera una figura de la misma, pérdida para siempre.

Leo nuevamente un poco de poesía. Escogí a Dickinson y Poe, como el más taímado y lleno de cliché adolescente. Porque son tristes, porque no son Boudelaire para matarme, porque no es Becker para arrancarme en furia el corazón por la belleza de la que habla que ya me es inalcanzable, inconseguible. 

Al menos las palabras de muerte son reales .

Como víctima de esa suceción en la noche, aún deseo encontrar algo hermoso en esos fantasmas.

Pero es tonto, mediocre y poco imaginativo, justo como este mismo ejercicio.


"The earth grew dark, and its figures passed by me, like flitting shadows, and among them all i beheld only -Morella"