3 jul. 2009

Extrañando a Natalia


"ESA ÚLTIMA VEZ QUE SALIMOS"


Y me la he pasado todo el día pensando en Natalia, desde el momento que desperté (como a las 13 horas) y hasta el momento, me pasé un par de horas pensando en un playlist para ella, ya saben que muchas veces una canción lo dice mejor, y si son como diez, entonces ha de ser como diez veces mejor.

La cosa es que sigo pensando en ella, y el simplemente hacer de mi situación presente un consciente es muy doloroso y acto que me encierra inmediatamente en unas pocas lágrimas, y sí, sigo extrañando el llanto a todo pulmón y el sueño que provoca su ejercicio. Y veo fotos, y quiero hacer algo con ellas, varías fotos conmigo, unas tan viejas como cuando apenas iniciabamos nuestra relación, y tomo hojas de papel y quiero recrear algo con ellas, algo que me recuerde a Natalia más, que me haga tenerla en mis manos e imaginario otra vez, sin embargo, en esta inmediata tristeza, me doy cuenta que nuestra relación estaba mal, ya no la pasabamos bien juntos del todo, o ella o yo nos aburriamos, realmente no teníamos ya la iniciativa de decir “¿Qué importa?” y haciamos algo, ella no estaba haciendo nada de ella, sólo pasaba los días encerrada y desganada de un modo u otro, con ideas, muchas ideas, pero ningún hacer, yo me había convertido en una persona cansada de cierto modo de no tener un espacio con ella, sentía que mi privacidad era mayor cuando vivía con ella, y realmente resentía una especie de acoso y mucho recelo de su parte de lo que hacía, con quien salía, quien me hablaba. Tal vez de modo sincero y en charla hubiera sido comprensible, pero sólo era esa mirada, sólo esos golpes en el pecho que me daba como “ya verás, ya verás”. La verdad ya estaba mal; Yo no me sentía atraído a ella, a veces molesto, sobre todo por el que no sentía que hiciera ella nada por sí misma, que sólo se distraía y dejaba pasar los días (Aunque creo que en este momento estoy haciendo lo mismo). No todo era malo, seguía siendo una bendición el pasar tiempo con ella, el saber que sino tenía nada que hacer ella querría estar conmigo y yo con ella, acompañandonos viendo episodios de Monthy Pyton, tal vez no hablando y cada quien en su computadora, pero juntos, eso era lo importante, lo bonito, juntos.

Pero el hecho de buscar yo a una otrora compañera sentimental para platicar lo que ya no podía compartir con Natalia, sus celos, mi estupidez, todo llevo a que no sólo rompieramos, sino a que ella ya no quisiera saber de mí.

No sé cuanto hace de eso, tal vez 2 meses me parece, no sé si más o menos, y desde hace unas semanas, me doy cuenta que duermo hasta bien entradas las 3 de la mañana o más en la madrugada, que mis sueño es malo e intranquilo, que me oculto en mis apestosas cobijas con miedo y desganado la mayor parte del tiempo que permanezco en mi casa, y ahora me doy cuenta no por haber perdido a Natalia mi novia, sino que perdí a Natalia mi amiga, mi mejor amiga, con la que compartí los últimos 6 años en risas y llantos, por la cual nunca necesite a nadie más, nunca me intereso entablar una amistad con alguien en la facultad, ni en ningún otro lado, tenía ya a los amigos que necesitaba de por vida, y la más importante, Natalia.

Y ahora, muchos de mis grandes amigos están lejos, en el ajusco o en california, no importa, lejos, y parece que después de eso, sólo me queda un gran buen amigo a la mano, con quien pasar una noche en la semana, y ya.

Ya no tengo ganas, ya no tengo proyectos, quien los escuche como ella, con quien compartir como con ella.

Perdí a Natalia mi mejor y más cercana amiga, el Orthos de mi Porthos, mi Huck de mi Tom, mi Curly de mi Moe.

Y ahora la vida es confusa, me han remarcado el hecho de que hay mucha gente que me quiere, y los aprecio y los quiero, a todas esas personas, pero como ella, como Natalia mi amiga, ya no hay nadie, y la vida es terrible por eso.

Saben, a mucha gente le molesta que escriba estas cosas, a Natalia le molestaban como cosas referentes a ella, a mis inquietudes que no le supe compartir como pareja, a Giselle, esa compañera de charlas sobre las bellezas del mundo le molestan el que tenga un vínculo grande con el escribir de forma compartida, que no soy único para su persona y tiempo cuando está cerca, otras personas me dicen que se asustan por mis narraciones de ficciones referenciadas ¿Saben qué? No me importa.

Seguire escribiendo todo lo que llegan a leer ustedes, mis cuatro lectores, aunque no lo entiendan a veces, aunque les aburra, yo necesito escribir como si alguien más lo fuera a leer.

Necesito a Natalia mi amiga, eso ya no podrá ser al parecer.

Necesito alguien a quien querer libres del mundo y sus banalidades, para sólo pasarla bien, para enloquecer juntos, para hartarnos y maravillarnos en charlas sobre las hojas de los camellones y las sutilezas del sabor a “Pandita rojo”. Y ya no tengo a nadie, nadie realmente cerca para sentirme feliz realmente.

Te extraño mi amiga, si en tu corazón puedes encontrar una razón para perdonar, yo podré encontrar una razón para vivir.

Pero no podrá ser ni tantito lo mismo, lo sé, y es como para mandar al diablo la vida, pero nací siendo hijo de un cobarde, y así me voy a quedar.

Y es así que anuncio mi disponibilidad temporal, sentimental y de tristeza, toda y completa para compartir, a quien se deje.