16 oct. 2009

Ahora que fue tu cumpleaños

Creo han de ser como las dos de la mañana, y ahora me pasa que no puedo dormir otra vez por pensar en ti, y era necesario que me levantara y escribirte aún si esto no llega jamás para que lo leas.

Hace un rato pude enterarme que el viernes, el día de mi cumpleaños vas a ir al "Soul" a celebrar el tuyo. Yo tengo un par de recuerdos de ese lugar, de antes de conocerte, de antes de que prohibieran fumar en lugares cerrados. Unas escasas imagenes de malcuidados sofas rojos, una pauperríma mesa de billar con tacos que mas bien parecían ramas de un árbol y la voz de mi amigo Jesús diciendo "Ya estás pedo güey" vienen a mi mente.

Fue así que me dí cuenta que ya no vamos a pasar estas fechas juntos.

Como aquella vez que cumplí veintiuno, que los había citado a todos ustedes, mis receintes amigos a un restaurantillo. Pasaron un par de horas hasta que tú llegaste, la única que llegó, la que menos conocía. Después fuimos al cine ¿Te acuerdas tú? a ver una película de niños en tercera dimensión donde el villano era Sylvester Stallone. Para después regresar andando a tu casa, felices de ser amigos y nada más. Esa misma ocasión que tiempo después confesamos fue la primera que sentimos cierta atracción el uno del otro, que lo dejamos pasar órque era maravilloso como amistad.

Es entonces que esa otra noche, acostados en la sala de tu departamento, una lluvia había privado de luz a la colonia, pocos días antes a mi habitación entraste llorando por tu hermana, por tu madre, por lo que era tu vida, la primera noche en la que dormimos cerca, haciendo de nuestra respiración al unísono nuestro arrullo, pero era la noche de lluvia y estabamos en ese cuarto naranja sin amueblar, en una alfombra clararesguardada por dos chistes cuadriculados que tal vez en los setenta fueran sillones. Cubiertos nosostros dos por esos edredones, el vino y el otro negro, nos besamos, aún en duermevela, con miedo, con pausas cortas, temblando. Besos sin experiencia, besos aterrados, besos de miedo por andar cambaindo al mejor amigo por otra cosa cálida y perecedera. A hoy día creo que fuiste tú la que dio el paso, pero no puedo decir si fue así o simplemente algo que consumamos juntos.

Despu´s de unos besos nos levantamos del suelo, arrodillados, temblando como si todo el calor que nos cruzaba fuera el frío completo de la tormenta, abrazados, iguales a niños que sólo se tienen el uno al otro bajo la lluvia. Con los ojos abiertos, sin ver nada nos preguntamos si haciamos lo correcto, si duraría, se seriamos amigos antes de cualquier otra cosa. El pacto lo sellamos con labios y dormimos sabiendo que en el mundo ya no estabamos solos.

Me acordé de eso acostado en la oscuridad, con el único ruido de mis giros inquietos bajo el cobertor y del hecho que ya no tengo tu cabello compartiendo mi almohada, así el sueño se escapo y djo un últimoeco de las sensaciones cuando dormía contigo; Del peso de tu cabeza en mi hombro, el de tu pierna sobre mi abdomen y de como en muchas mañanas me queje de dolor en la espalda y lo atribuía a tus piernotas. Del como me revolvías tu cabello mojado en la cara, de tus pies pequeños y helados, de tu suéter grueso y azul que usabas como piyama y de el como tu cuerpo se sentía tan suave y tibio cuando lo usabas, cuando te abrazaba bajo él.

Y esbozo cierta alegría al escribirlo, y mancho un poco mi cuaderno con unas lágrimas de que no volvera a ser. Entonces viene a mí el como sonreías cuando eras féliz y andabas divertida sin darte cuenta. El como llegaba a tu casa y si estabas despierta decías "HOla amor2, me abrazabas y no me dejabas ir, si estabas dormida llegaba a tu cama, me besabas los labios y tampoco me dejabas ir.

Del como nos invitabamos mutuamente a bañarnos juntos. Núnca lo hicimos, siempre tan avergonzados de nuestros cuerpos que nos devorabamos a oscuras.

Trato de acordarme de más, hace una hora moqueando mi cama tenía mil recuerdos que describir, parráfos, cosechas enteras de enunciados sobre la maravilla que era estar a tu lado, de las risas, de las burlas, de los ruidos y el millón de promesas que no cumplimos.

Del como me abrazabas.

De tus manos pequeñas recorriendo mi pecho.

Del como sonaba cuando separabamos nuestras bocas.

De como no pasabamos frío.

Con un reclamo llegan las finales ocasiones que te ví:

Del como saliste corriendo, de tu índice gritando, golpeando y socavando justo sobre mi corazón.

Del último abraz que me diste, para reconciliarme, sin amor, sólo condescendencia para ese estúpido mentiroso. De tus palabras "ya no me mientas, ya no somos nada". Como pesaron, como aú duelen, el cierre y epitáfio de quienes fuimos.

Del último corro que me dedicaste "Yo te ame sin pedir nada a cambio".

Me vuelvo a derrumbar en llanto, me da un ataque de tos y sigo escribiendo. Porque ya no te tengo y no quieres verme, porque no estuve en tu cumpleaños, porque no vas a estar en el mío, por lo difícil que es darse cuenta que es dormir solo desde hace más de cinco meses, del hecho que no te había llorado, no como ahora.

Quiero que estés junto a mí. Que vuelvas a abrazarme todas las noches, que me fastidies cariñosamente con tu tacto frío, y besar tu cuello, enredarme en tu cabello y pasarlo detrás de tu oído, el volver a trenzar tu cabello.

El sentirte.

Como aquella noche de tormenta en Marzo; Temblando, tibio, sabiendo que no volvería a estar solo.



Sin nadie ahora te dedico otra noche de llanto, sobr este cuaderno y esta pequeña luz de un único LED.

Creo que sigo vivo porque es más fácil llorar que matarse, sigo despierto porque es más fácil llorar que pensarte acostado, es más fácil llorar que salir a buscarte, que el admitir que aún así te diera lo que soy, entero y sin mentiras, tú no lo querrías.

Se feliz, no podría tolerar el que fueras tan triste, como yo sin tí.

Tú se feliz, porque si quieres, aquí estoy.

14 de Octubre, en algún momento por la noche.