30 dic. 2007

Interpretando la locura


Desde hace muchos años, basicamente desde muy, pero muy morro juego a los juegos de rol, un juego de rol es sencillo, sólo te tienes que imaginar que eres cualquier otra persona, le funciona a los niños sintiendose héroes de su instante, sirve para mantener fresca una relación sexual cuando alguien interpreta al fontanero y otra a la ama de casa necesitada, y así los ejemplos pueden mencionarse con mucha facilidad, hay quienes incluso lo hace una forma de vida como los políticos, psicopatas y los falsos doble cara (un político es lo mismo que los otros dos, pero los otros dos no son lo mismo que un político), pero yo mantengo esa línea infantil de hace tantos años creyendome un agonista o antagonista según me sea el humor. Los juegos de rol han sido una buena parte de mi vida, ya que por cerca de diez años, de vez en cuando un grupo de amistades nos juntamos para interpretar a reinas y reyes, villanos y ladrones, monstruos y personas; La idea es sencilla, alguien escribe "escenas" o simplemente se imagina el contexto de un universo, puede ser tangrande como se desee e incluso más pequeño que una habitación, puede ser tan similar y distinto del mundo que vemos como quiera, entonces nos comenta como es ese mundo que ha imaginado, y sólo tenemos que crear personajes, imaginarnos a alguien que viva en ese mundo, con sus fuerzas, con sus debilidades, con sus traumas, con su estilo y aptitud frente a la vida y desiciones morales, entonces nos sumergimos en ese personaje, nos imaginamos o creemos que somo él, sea hombre, mujer, demonio o químera, e iniciamos a vivir lo que nos relata el creador del mundo, el cual es totalmente reactivo, si deseo hablar con alguien, ese alguien me responderá como el creador del mundo desee, por que nosotros sólo somos un personaje, él es todos los demás.

Es así que a lo largo de tantos años desde que imaginaba ser una ninja tortuga adolescente mutante han cambiado los personajes que he interpretado para ese teatro improvisado y privado con mis amigos, he sido un vampiro ruso escondiendose de su terrible pasado bajo el río Sena en el Paris de 1500, he interpretado a un pistolero malencarado cazarrecompensas que viaja en una nave espacial con sus compañeros, he sido un pequeño bardo que tiene que aprender a sobrevivir y ser fuerte en un mundo plagado de zombies, he sido un principe, he sido una bruja española, una enana, un mafioso, un robot, un golem, un caballero de cuarenta cm de alto con una misión divina, un necromante fantoche, un irlandes durante la invasión nazi a Polonia, una guardabosque de la forntera del monte olimpo, y del mismo modo que he vivido mil vidas diferentes, he tenido mil muertes diferentes, en explosiones, consumido por dinosaurios, asesinado por demonios, e igual muchas grandes vidas, con hijos e hijas, amantes, viajes y despedidas que sólo son los finales comunes de muchos personajes, entre los cuales se incluye la sumisión a la locura.

Del mismo modo he creado de vez en cuando pequeños mundos e historias para vivirlas y compartirlas.

Y después de tantos años me doy cuenta que son rostros de un instante de lo que podría ser yo, personajes que interpreté durante un día, una hora, hasta 5 años y tantos otros que sólo quedarón en papel, todos y cada uno sólo una vestimenta que puedo usar de cierto modo en su mundo o en el propio, por que es muy facíl caminar en sus zapatos, por que nosotros los cramos, y no existe dificultad alguna en caminar por la noche pensando ser un triste y solitario vampiro, o un soldado en búsqueda de una sálida a Varzobia. Lo que me pregunto ahora es ¿Dónde empiezo yo, dónde incian ellos, ellas, esos?

Hoy espero comenzar un nuevo papel, una especie de templario que vive en un pueblo donde el menor pretexto es bueno para apuñalarse, que ha jurado servir en fe a la madre de todos los humanos y a los cuales ha jurado proteger como humanidad, a pesar de haber sido traicionado varías veces, a pesar de enfrentar un contexto corrupto y maldito donde lo único que diferencia la noche del día es un tenue brillo en la niebla que cubre todo, a pesar de que el fantasma de su hija de tres años lo persigue por que no fue lo suficientemente fuerte para salvarla de un violador, aún así, los dioses lo amparen, ah decidido proteger a las personas.

Y es ahí cuando me pregunto ¿dónde empiezan ellos, dónde empiezo yo?.

Eso es lo que es vivir muchas vidas en muchos mundos, y al final, ser el mismo.

Yo sólo interpreto mi esquizofrenía.

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Escuchando: Javier Navarrete - El Árbol Moribundo y el Sapo