27 dic. 2007

Yo le Temo Mucho a los Espejos


Me asustan los espejos, no por lo que reflejan, evidentemente no a pesar de lo que muchos piensen, sino que a veces es difícil tolerar lo que vemos en ellos, observamos y nos encontramos con esa persona que se supone es nosotros, muchas veces parece más bien ser un enemigo en constante burla, o una amistad que en su mirada no te puede brindar ayuda, a veces es solamente alguien de quien nos podemos burlar. Yo le temo mucho a los espejos, por que los espejos ven desde el otro lado, esas personas esperando a que nos alejemos para que no podamos observar lo que hacen, tambíen podría ser que los espejos absorvierán algo de nosotros, que lo robarán y se lo llevarán a esos alter egos que viven en un universo del grosor de una placa de plata, y que con cada mirada se hicierán más fuertes, siempre haciendonos envejecer con su acto vampírico, las fotos también les temía, pero ahora que son digitales no me importa, ya que no tengo que afrontar ese pequeño cuadro de 35mm de plata que era nada más que un espejo permanente de momentos, pero los espejos estoy certero que son peligrosos, pueden crear desde las más alucinantes aberraciones cromáticas y de percepción hasta robarse el alma y encerrarla en un confuso calidoscopio de realidades, estoy seguro que pueden dar poder a quienes conozcan el secreto de su uso, inclusive control sobre matices de la muerte, pero esa magia siempre tiene precios muy caros.

A veces en las noches, de pie frente al lavabo del baño me es imposible afrontar con la mirada un espejo en la oscuridad,por que tengo la certeza que cosas más allá del reflejo me regresarían la mirada y atentarían contra mi sanidad humana. Cuando voy a museos con elementos decorativos lo cual no es raro en mi país, siempre hay espejos de plata, ya sea por que pertenecierón a un noble o por su marco representativo de alguna corriente artística, decorativa o incluso arquitectónica, siempre camino con cuidado, no me vaya a ver un espejo de esos.

Ahora han comenzado a incomodarme esos edificios de espejos, ya que más que querer pasar desapercibidos entre el paisaje en vez de ser torres negras monolíticas irguiendose sobre los pequeños humanos, parecen que desean absorber las fuerzas del cielo, incluso el por que no se observan estrellas no sea por la contaminación luminica, sino por que los edificios han absorvido toda su luz, aún en las noches más despejadas, aún deseando capturar la luz con cualquier artefacto, la intensidad de las estrellas de la ciudad es miles de veces menor a la de las no ciudades.

Si yo fuera ustedes, comenzaría a cuidarme de los espejos, a intentar no enamorarme de ellos, por que como muchas cosas, nos quitan más de lo que nos dan.

Aunque debo admitirlo, a veces es difícil enfrentarse a mirarse a uno mismo desde algo tan simple y poderoso como un espejo.

----------------
Escuchando: Rob Zombie - Demonoid Phenomenon