6 may. 2010

Mi Antigua Novia



La luna llena se ha convertido en algo muy similar a una antigua novia para mí, me avergüenza el encontrármela cada vez que ese secreto deseo de verla por un instante se cumple, el hablar con ella es complicado cuando eso pasa, siempre pisoteando las palabras uno del otro como malos bailarines al centro del reflector de esos bailes de palacio francés, y eso nunca termina bien para ninguno de los dos. Por supuesto los celos se apoderan de mi rostro en colorado crecimiento si habla con alguien más, pero sólo es una actuación de la tristeza que ella ande por las noches y los tiempos sin mí haciéndole compañía. Siempre la extraño, el agua de las noches me sabe un poco a sus besos, el café de las mañanas a su canto glorioso bajo cobijas, aunque bien suena en mi testa la campana de catedral que no puedo andar cerca de ella, no estaría bien, no puede hacer ningún bien que una persona sin felicidad le quiera quitar toda a la otra, y más siendo una mujer de gran belleza, esos crímenes son sólo para los amoríos mundanos de los que andan vivos.

A veces le hablo de ella a un amigo de años, con algunos envases de vidrio cuyo vino fue vaciado en esa hambre vampira que inunda a los hombres tontos. Este amigo posa su mano en mi hombro, habla de como siempre él estará ahí, de su reino todo tierra siendo mío para cuando lo necesite. Tonta tierra ¿Quién desea eso al contemplar las galaxias girar? Sonrío, entrecierro los ojos cuando me dice eso, sabiendo que aún fuera verdad, de nada servirá. Hay días en que duele mucho, ella duele mucho, se siente en la sangre, por que la sangre es agua, se siente en el salado, porque también uno es mar y hace enloquecer, desearla, gritarle, mandarle besos secretos al filo de sus comisuras. Siempre sé que no soy el único, que ha tenido después de mi cantidad de amantes en su deseo, los tuvo antes de mí. El caminar con la mirada temerosa del cielo no es exclusivo de los impíos. Pero es ahí, cuando más duele que más la quiero buscar, en ilusiones y engaños me imagino siendo poseído por ella nuevamente, me contento con pensar en que sienta lástima y tal vez así reciba una caricia más.

Por eso entre otras muchas cosas le tengo miedo a la luna llena, principalmente a la de otoño, la más brillante una semana de Octubre, tan cercana al día en que yo nací, una vuelta al sol y otra a todo lo sélenico, por eso es como una antigua novia.