16 abr. 2010

Era para tí


Un dibujo que jamás terminé


Estos días, tan complicados de afrontar, descubriendo noche a noche el como cada uno de mis dedos ha querido asfixiarme, cada uno ha destruido algo que quería tanto. “Si lo hiciste, posiblemente fue por algo”, eso me decían a la sombra de tantos recuerdos, mientras, el eco de un poeta seguía cruzando de un lado a otro con sus palabras “Jamás olvidarán los besos que aquí se dieron” dijo mientras sostenía yo tu mano de nuevo, después de tanto tiempo, y tú sostenías la mía, te acercaste a mi oído y susurraste “Creo que nos estaba describiendo”, ese eco no desaparecía.

¿Cómo podría siquiera, muy emocionalmente y sin saberlo el destruir todo el amor que tantas personas tuvieron por mí? Con tantos meses de edificar mares en mi almohada no llego a creer que lo hice por una razón, por una razón buena, por una razón que pudiera explicar para mejor.

Enfrento ahora que soy un fracasado, que nada de lo que he hecho me satisface, que nada de lo que veo en mí me hace feliz. Sólo he querido ser una mejor persona, para alguien. Sólo he querido saber más, para compartirlo, sólo deseo querer a alguien, y hacerlo, lejos de las menesterosidades, de lo que dicen debería y se tendría que hacer ¿No es el amor precioso, no lo importante sería ver los ojos de quien amas por el resto de tu vida y compartir abrazos, premiarlos con suspiros, dormir al lado de alguien siempre arropado? Entonces, ¿Para qué lo demás sino es importante?

Pero mi posición es cómoda, porque deseo quemar los últimos diez años y empezar nuevo, con todo y que el fuego aún se ve por las noches, con todo y que aún huele a humo muy ligeramente, sólo humo, no más incienso. Pero son tan complicados de afrontar, todas mis faltas yacen ahí, no puedo olvidarlas, y lo que es peor, no encuentro modo de disculparme de ellas, el demostrar la falta tan grande que me haces, el como necesito querer a alguien para que exista un significado.

Soy un fracaso, vengo vestido de oro cuando mis credenciales son todas carbón negro, cuando sólo sabes de todo lo malo que he hecho, a tu corazón, a tu cariño, a las noches y mañanas en las que llegabas para abrazarme y deje la puerta cerrada, de las veces que me seguiste para quedarte conmigo y olvidarte del mundo y salí corriendo, de las mentiras que no era un hombre en pedazos, del como te arroje a la soledad e incertidumbre de quedarte en tu casa pensando que sería de mí, que sería de nosotros, por todas las veces que te hice llorar, por todas las veces que besándome y sosteniendo mis manos en tu preciosos cuerpo me pediste que te hiciera el amor, y yo volteaba el rostro.

Mirame a mí, queriendo todo eso, seguro de que puedo ser lo que amaste alguna vez, lo que se convirtió en la mejor razón para contemplar la vida como belleza porque ahí estaba el amor. Con mis faltas, ¿Cómo no habrías de dudar cuando te bese después de una vida de oscuridad y temporadas de solsticio, Porque desearías verme, y más el escuchar lo que podría ser con mi pasado, palabras nada más?

“Te amo” me lo dijiste hace unos días, no lo merecía, “Te amo” me lo dijiste hace seis años, tampoco lo merecía. Yo te amo, eso nunca dejo de ser cierto, aún tan tonto, aún tan ciego, tan preocupado por esas menesterosidades y como fueron faltas para otros tantos.

Necesito quererte, deja que te quiera, que intente hilar con cuentas de sútil brillo los minutos en tu cabello. De alargar las tardes y espantar el frío. De alejar el dolor y no volverlo a causar nunca, nunca.

Yo siempre, tan fuera de tiempo de todo lo que debí hacer y no hice.

¿Por qué no corría a mi casa a esperarte con un café cuando decías que irías, por qué no te abrí la puerta mientras encerrado lloraba por lo que te había hecho, tan aterrado de enfrentarte y decirte cuanto lo sentía, cuanto te quería, cuanto te necesitaba a pesar de ser yo el criminal y no la víctima? Ahora lo hago, yo soy el que desea saber de ti todo el tiempo, inundarme de tu voz, abandonarme a tu pecho, saber que el mundo es bello por estar ahí, y ahora es que me puedo imaginar como fue para ti, de buscar a alguien y que no abriera la puerta. Hiciste bien en enojarte conmigo, despedirte y encontrar una vida en lo que amas hacer, tu cuerpo es amor y el amor es arte, por eso bailas, por eso ya no me necesitas, encontraste en ti misma lo que necesitas para ser feliz, y no necesitar a nadie más. Hago entonces bien en enojarme conmigo, por no encontrar en mí nada, por necesitar de ti para ser feliz, por sólo intuir eso y jamás saberlo.

Quisiera llenarte con mis labios como tu lo hacías por mí, recorrerte completa con caricias como tantas calurosas noches tú lo hiciste por mí, seguir la vida besando la sombra de cada paso tuyo, pero no quiero hacerte eso sino lo quieres, sino lo deseas, porque contra todo lo que pareció, sólo quisiera que fueras feliz, aquí conmigo o lejos, no quiero ser lastre, no quiero seguir un juego, no quiero ser la sombra que te moleste a cada momento, en cada lugar, tampoco quiero ser el obsesivo que te persiga. Siento que ya vives ese terror con alguien más, no quiero hacerte eso. Por eso entonces sólo recibe de buen agrado mis cartas de vez en cuando, de alguien muy enamorado y muy tonto para haberlo demostrado cuando el momento era correcto, cuando aún me amabas.

Te amo y me gustaría decirte que estaré bien, que viviré una buena vida por mí, pero no es cierto. Aquí estaré, consumiéndome, hasta que pueda ver tus ojos, compartir tus abrazos, premiartelos con suspiros y dormir arropado a tu lado. Sólo dejáme saber, muy de vez en cuando que eres feliz. Sino me puedes dar un amor que no merezco, no importa, pero dejame saber que tu estás bien, así yo estaré mejor.